Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Tuesday, January 18, 2011

V.O.S.


(LE OÍ A JORGE RIECHMANN / que Chillida tenía buena mano para dibujar. / Que lo sabía. / Le oí / que una vez Chillida se dio cuenta / de que el camino a la profundidad / se lo cerraba la facilidad. // Que la facilidad de su mano, / esa mano rápida, / no le ayudaba, / era un obstáculo. // Esa misma noche decidió / (en esa noche decisiva) / que pondría su vida / contra la decoración y lo que no es arte, / que haría con mano izquierda / sus dibujos en adelante.)

Pongo aquí subtítulos a un poema escrito en euskera durante 2009 y 2010. En este periodo he aprendido lo poco que sé de estas cosas viendo una película titulada Poetry y con subtítulos en castellano, porque está rodada en coreano (Lee Chang-dong es el director y guionista; la actriz protagonista es Yoon Jeong-hee). Se trata de la historia de una mujer de unos 60 años que vive en Seúl y se inscribe en un taller de poesía mientras lucha con los primeros síntomas de Alzheimer y los problemas de su nieto.

Con esa premisa Hollywood hubiera hecho un producto previsible, en el que el Arte y la Literatura nos ayudan a franquear el frágil puente entre las generaciones. Lo fácil hubiera sido que el taller funcionase como deus ex machina redentor y consiguiera recomponer la relación de la abuela con el adolescente y mil cosas más. Pero esta película es un modelo de contención y discurre como un río, con la misma serenidad entre lo brutal de algunas situaciones y un lirismo que, pese a todo, está por todas partes. Posiblemente por eso emociona mucho más. Es una historia hecha con mano izquierda.

Me apresuré a contárselo a Enrique García-Máiquez, que me devolvió el ciento por uno con un decálogo en el que, entre otras enseñanzas, nos dice que la poesía “no se aprende en un taller, como si fuera una mecánica, sino en la vida, porque es la vida”. No es tanto que el taller de poesía sea inútil o ligeramente ridículo, que lo es, como que la película sugiere lo mismo que se dice en un poema de Pessoa: que las personas verdaderamente inútiles al final son aquellas que nunca hacen cosas ridículas.

Enrique me hizo ver también que el Alzheimer de la protagonista es algo más que un detalle patético, porque “la poesía verdadera no nace del dominio de las palabras, sino de la dificultad de su trato, de una enorme dificultad vencida aunque sea a medias.” Más adelante lo explicó en otra entrada de su blogg, en la que a propósito de otra película sostiene que el camino pasa por acometer retos siempre más difíciles, de modo que el poeta vaya con la lengua fuera tras de su empeño, sin llegar del todo a alcanzarlo, “obligando al lector a empujar un poco, a echar una mano”.

Eso mismo quería decir yo con el poema sobre Chillida. Hace poco hablé de esto con el dibujante Pernan Goñi, que me recordó que la dificultad en sí misma no tiene por qué llevarte a la profundidad. En efecto, Pernan, no se trata de buscar la dificultad por la dificultad, sino de evitar lo fácil y previsible, que a menudo sólo conduce a un mero “mira qué bonito”. Otros tendrán otras vías; pasados ya los cuarenta, nel mezzo del cammin, la mía pasa por vivir y escribir algunas cosas en euskera, aunque me cueste el triple y el resultado haga pensar que yo también sufro de Alzheimer.

10 comments:

  1. Yo también creo que hablar y desenvolverse en una lengua que no es la de uno le vuelva a una humilde. Te vuelve más consciente de que uno no es dueño -de las implicaciones y de las connotaciones- de lo que dice. No hay como ser un jugador "torpe" para reconciliarse con la humana condición. Lo dice una que ha sido "Spanish chica" en yanquilandia...

    ReplyDelete
  2. Así es, CC, gracias por la ilustración, que amplia la entrada justo en la dirección que más me importa. Además de la lección de humildad, me has recordado otra cosa de Jorge: "Algunos, con muletas visibles; todos, con muletas invisibles."

    ReplyDelete
  3. Yo no necesito añadir dificultad al escribir con otra lengua, bastante me peleo con la mia. Quizás no se pueda aprender a escribir poesía en un taller, pero seguro que puede ayudar a leerla.¿Para cuando organizas uno?

    ReplyDelete
  4. No me tientes, Laura, que si tú me dices "voy" montamos el taller donde haga falta. Llevas razón en lo que dices: toda lengua, incluida la materna, nos rebasa; lo que pasa es que yo no me di cuenta hasta que empecé a aprender otras: sólo entonces comence a verlas "desde fuera", y las palabras se volvieron menos transparentes, dejaron de ser sólo medios para la comunicación y se convirieron en objetos estéticos por derecho propio. Y así hasta hoy.

    ReplyDelete
  5. Lo bueno del blog es que los comentarios ayudan a refinar. Gracias al respetable, me parece que ahora veo con más claridad la clave del asunto, que no es tanto la dificultad o la profundidad como la existencia de una constricción autoimpuesta (dibujar con la zurda para un diestro, escribir en una lengua que no sea la materna), sea cual sea, que en lugar obstaculizar la creación acaba por facilitarla.

    ReplyDelete
  6. ¡Jaja! Oso ondo! Bueno, no sé, ... creo que en los dibujos el tema es de una complicación diferente, no voy a decir que sea más complicado o menos complicado que con la poesía, pero sí que creo que es de un tipo de complicación... diferente.
    Dificultad, profundidad, preciosismo... Cuestiones éticas y estéticas... Antes pensaba mucho en estas cosas... Ahora ya no soy tan enemigo del mero "mira qué bonito", aunque creo que ha de tener algo más. No tan profundo, aunque en algunos contextos ser superficial puede ser lo más interesante... Me gusta la metáfora poética de que dibujar con la otra mano es escribir en tu segundo idioma natural, aunque haya ganado el primer puesto en tu corazón... Pero la figura de Txillida , personalmente, no me gusta, me chirría... es como si lo hubiera dicho... Andrés Pajares... no sé. Mi opinión de Txillida es bastante dura...Aunque la verdad es la verdad, la diga Txillida o Lady Gaga.

    Kuaaaaaaaak!
    Pernan

    ReplyDelete
  7. Qué gran entrada y qué buenos comentarios. Sobre la película: "como un río", que gran imagen (Lee Chang-dong) y qué bien vista (ACdR). Otro hallazgo: el juego que se le saca a la expresión proverbial "con mano izquierda".

    Coincido con Caperucita en la magnífica experiencia de la torpeza en inglés. Yo allí tengo la sensación de ser más inteligente: hablo menos, escucho más, pienso detenidamente y hablo en epigrama. Lo de Laura es puro petrarquismo: "enseña a leerla", efectivamente, qué más queremos. Y esa dificultad, lo acabo de ver claro, puede de ser una de las razones principales de las formas estrictas, como la sextina o el soneto o las 17 sílabas del haiku, kon su kigo, encima. Y el mero "mira qué bonito", creo que no existe: lo bonito nunca es "mero". Cómo me lo he pasado. Esto ha sido una fiesta.

    ReplyDelete
  8. Gracias, Enrique, esta fiesta la hacéis los invitados (y los amigos, que para algo "laguna" significa eso en vasco). Y Chang-dong puso el río en el primer fotograma y el último de la peli, así que tampoco hacía falta mucha vista.

    Completamente de acuerdo en lo de la dificultad formal: contra lo que suele creerse, las formas poéticas tradicionales no ahogan la creatividad, sino que la hacen posible. Por eso los mejores talleres literarios empiezan con algo tan estricto como el haiku. En cuanto al mero, tirando de ese sedal acabaríamos hablando aquí de Platón; mucho pez para una laguna tan chica. (Y en casa del herrero...;-)

    Pero, hablando de haiku, un día un japonés me contaba que no basta con la corrección o incluso la perfección formal, ni siquiera cuando despierta un "¡ah!" de admiración. (Así lo decía el japonés, haciendo "¡ah!" con arrobo.) A eso trataba de referirme; a esa necesidad de no entusiasmarse demasiado con el lenguaje, de desconfiar siempre un poco de él, para así evitar los peligros que siempre acechan en el campo de minas literario.

    Perdonad, amigos; Laura, mañana toca taller.

    ReplyDelete
  9. Vista la peli, un comentario que tal vez no esté a la altura de lo que se comenta, pero que me permito hacer: la protagonista se embarca en el cursillo para, de algún modo, escapar de una realidad que oscila entre lo banal y lo sórdido (escorándose a esto último conforme avanza el metraje), intenta encontrar ese arrobo del que hablaba Antonio, pero al final la poesía surge de la horrible realidad, más que de los objetos idealizados... La poesía, esperada como un bálsamo espiritual, resulta ser la quintaesencia de la sordidez.

    ReplyDelete
  10. Así es, Edorta, la peli no hace concesiones. Lo fascinante es que ni incurre en idealizar la poesía (y para eso lo sordido que mencionas) ni tampoco en negar su carácter de bálsamo. En el colmo de la sordidez, ese encargo para hablar con la madre de la chica, la vemos recoger unos melocotones del suelo y comérselos, y disfrutar. Y escribir, aunque sea bajo la lluvia.

    ReplyDelete