Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Friday, May 6, 2011

Clasificación de las artes según sus distintos grados de dificultad

  1. Amor
  2. Música
  3. Poesía lírica
  4. Dramaturgia
  5. Fuegos artificiales
  6. Filosofía
  7. Patinaje acuático
  8. La novela
  9. Pintura en cristal
  10. Tenis
  11. Acuarela
  12. Pintura al óleo
  13. Retórica
  14. El arte culinario
  15. Arquitectura
  16. Squash
  17. Levantamiento de pesos
  18. La política
  19. Trapecio alto
  20. Paracaidismo
  21. Alpinismo
  22. Escultura
  23. Ciclismo artístico
  24. Prestidigitación
  25. El arte del aforismo
  26. Construcción de fuentes
  27. Esgrima
  28. Artillería
Hay una que no acabo de clasificar: el arte de soportar los dolores. Esto se debe a que hasta ahora nadie ha conseguido transformarlo en arte. Tenemos aquí, por consiguiente, el caso único de una forma de arte cuyo nivel de dificultad es tan alto que no existe nadie capaz de practicarlo.

Lars Gustafsson
Muerte de un apicultor (Nórdica, 2006)

9 comments:

  1. No sé si con el resultado esperado, pero contra determinados dolores muchos practican también el arte de la Automedicación.

    ReplyDelete
  2. Gracias, Kepa, tu comentario me ha hecho volver al libro y, en efecto, no encuentro en él ninguna referencia a medicinas, fármacos o analgésicos. El original es de 1978 pero para entonces ya había de donde tirar, y más en Suecia. Es como si el relato eliminase todo lo que no fuera esencial (que no está reñido con los detalles; hay descripciones y disgresiones estupendas), que es lo que aparece en el título: un tipo que se enfrenta solo a la finitud y el dolor sin paliativos.

    ReplyDelete
  3. Relación muy complicada el dolor y el arte. Parece que el sufrimiento sería materia prima excelente para la creación de cualquier tipo, pero lo que hace el artista es tomar distancia del dolor, maquillarlo y transformar el sufrimiento en goce, el goce perverso, cierto, de regodearse en el dolor, mejor, el sufrimiento.
    Pero con el dolor físico es otra cosa. Para empezar no permite mucha reflexión, pues la conciencia está ocupada en sentirlo. Lo interesante es que el dolor es finitud pura, extremo, situación existencial límite, pero, al parecer, estéril. No se saca nada del dolor, más que el sufrimiento, que viene después, apenas amaina el dolor y uno lo recuerda, apenas uno se da cuenta de que ha sido devastado por el dolor. Entonces adviene el sufrimiento, pero ese estado ya tiene algo de artificial, de modifcado, es creativo/creado. Y así, como diría Cioran más o menos, sobre el manto del sufrimiento, que encubre el cadáver de lo que queda de dolor, se traza y se emborrona el discurso artístico, la sublimación de ese estado límite. No sé pero el dolor sin paliativos es la realidad bruta, sin tapujos, sin mediaciones. Y eso, casi nadie lo soporta mucho tiempo...

    ReplyDelete
  4. Coincido contigo, Jorge. El libro (no sé si novela) creo que gira en torno a eso que dices, y de ahí que no haya apenas detalles médicos. Lo que interesa al autor es la relación que establece el enfermo con el dolor y el sufrimiento, y cómo eso modifica su vida. Porque a pesar del título, "Muerte de un apicultor", de eso trata el libro: de la vida y cómo aprender a lidiar en ella con el dolor y el sufrimiento. Muy recomendable.

    ReplyDelete
  5. Por no hablar del encantador detalle de que, en su lista, la literatura, la música y el amor figuren más alto que la filosofía (y el aforismo, manque Cioran).

    ReplyDelete
  6. Y la pirotecnia. De fuegos artificiales también vive el hombre.

    ReplyDelete
  7. Sinceramente, todo lo que se pueda aprender del dolor, prefiero aprenderlo del dolor ajeno, que también enseña pero no machaca. Se aprende del sufrimiento y la belleza está en el interior, pero yo preferiría ser guapa y feliz. Soy así de frívola.

    ReplyDelete
  8. Esto que dices, Laura, me recuerda un estupendo poema de Carlos Marzal:

    LAS ENSEÑANZAS DEL DOLOR

    Una sandez hace ya largo tiempo mantenida
    observa que el dolor
    es una noble escuela para el hombre,
    un preceptor severo que suele concedernos
    conocimiento exacto del mundo alrededor
    y certidumbre de la intimidad propia.
    Esa misma sandez, desarrollada,
    sostiene que el sufrimiento proporciona
    una medida con la que ponderar
    aquello que la vida posee de más digno.
    La voluntad, según dicen, se forja
    también en la desgracia especialmente.

    Es un raro prestigio el que el dolor alcanza
    y en su propagación no está libre de culpa
    la tierna secta de los hombres de letras.
    Por lo que a mí respecta, sé decir
    que nada he aprendido en el dolor,
    salvo que es incapaz de enseñar nada
    que ya no conociésemos.
    Cada vez que pretendí entenderlo, recordé
    a un idiota asombrado que gesticula y llora
    ante la luna llena. Y considero cierto
    que el dolor acostumbra a dejar testimonios:
    un rastro de dolor que conduce hasta él mismo.

    No forja voluntades, a no ser que entendamos
    por ello el someterlas. Nuestro mundo,
    que es ajeno y confuso de por sí
    -como nosotros-, bajo su luz amarga
    aparece un poco más confuso,
    un poco más ajeno que hasta entonces.
    He advertido que regresa incesante
    y que en muchos momentos el dolor
    es el único límite del día.

    ReplyDelete
  9. Aunque estoy de acuerdo con todo lo dicho anteriormente, los dolores físicos fuertes, afortunadamente breves, que he padecido, a mí sí me han servido para algo: para valorar y admirar mucho más a los hombres y mujeres de ciencia.

    Los amantes de las letras tenemos que reconocer que los avances farmacológicos nos han liberado del sufrimiento físico mucho más eficazmente que el bálsamo de las palabras. Y recordemos tantos siglos de historia donde los seres humanos sólo han tenido frente al dolor palabras de consuelo y belleza, como éstas de Shakespeare:

    "Dad palabra al dolor: el dolor que no habla gime en el corazón hasta que lo rompe."

    ReplyDelete