Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Monday, July 9, 2012

La última vez (y 2)


¿Quién dijo que el arte está reñido con la artesanía? Como dice Beckett en uno de sus ensayos, “el mundo proustiano es expresado metafóricamente por el artesano porque es aprehendido metafóricamente por el artista”. O sea, que los dos son necesarios: el artista para percibir y el artesano para encontrar los términos de comparación que permitan expresar esa percepción, reproducirla de manera indirecta. Y esto es precisamente lo que consigue Igor Estankona en ese poema: reproducir el movimiento interno y externo de un viaje al fin de la noche --tal vez tras una gaupasa a finales de verano, porque el coche levanta hojas muertas al pasar por un bosque de robles a las cinco de la mañana-- “mientras duerme la raza humana”.

Mediante el uso de la segunda persona, la voz poética coloca al lector en el asiento del conductor, que no puede dormirse si quiere salir vivo de entre las “salvas de muerte” lanzadas a su paso por los cuervos: “conduce, conduce atento”. Y entonces la temperatura del poema baja, todo se vuelve más dramático y al conductor se le envenena el alma “con el líquido azul de la distancia”. El viaje ya no discurre por un territorio familiar, sino que regresa “a los tiempos raros”, conduciendo coche y poema por un “éter de diésel”, un mar de aceite donde aparecen ciertos rostros. El lector siente que algo terrible puede ocurrir cuando el ruido de la mañana y del motor rompen esa “barrera del sonido” que el poema compara con “el himen del aire”.

La artesanía entera del poema está al servicio de la expresión, no ya del autor ni del lector, sino de ese momento en el que se encuentran, “ese momento dado en aquel viaje / donde dejas de existir para siempre”. Toda vez también puede ser la última vez. Todo final es un fracaso, como en esas obras de Beckett que no saben cómo acabar. Pero como él mismo escribió (en Worstward Ho, 1983), eso tampoco importa: “Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor.” [Ever tried. Ever failed. No matter. Try again. Fail again. Fail better.]

2 comments:

  1. A ti, Laura. Y espero que no sea la última vez que te las doy...

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