Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Monday, September 3, 2012

Conversación recuperada con Alberto Caeiro (1)

Mis lecturas favoritas este verano han sido The Golden Notebook de Doris Lessing y Poemak pluralean, la primera antología de Pessoa en euskera, a cargo de Iñigo Roque. Esta última me ha llevado 25 años atrás, cuando leí el "drama en gente" por primera vez, en portugués. Y me ha llevado también ha rebuscar en los cajones, hacer limpieza en mi ganbara (el desván o "sobrado", como lo llaman en Segovia) y encontrarme con un viejo texto que traduje por esa época. Son las "conversaciones inacabadas con Alberto Caeiro", del escritor portugués José Florido, cuya traducción me va a dar para varias entradas.

¡Y hay poetas que son artistas
y trabajan en sus versos
como un carpintero con sus tablas!...
¡Qué triste no saber florecer!
¡Tener que poner verso sobre verso, como quien construye un muro,
y ver si está bien, y si no tirarlo!...
(Alberto Caeiro)

—¿Es verdad que el Maestro fue influenciado por la poesía japonesa, particularmente en lo que se relaciona con la tradición zen? —comencé por prenguntar a Alberto Caeiro.— Parece haber de hecho la misma actitud ante la vida... ¿todo eso fue por acaso o hubo intención de su parte?

Caeiro sonrió:

—No, no hubo cualquier intención de mi parte en expresar, de cierto modo, en mis versos, el mensaje contenido en la poesía zen. Pero tampoco fue por acaso, porque el acaso no existe. Fue un encuentro. Un encuentro que siempre acaba por acontecer cuando alguien vive una experiencia semejante a la de otras personas. Cruzamos nuestro camino con el de los otros... Fue apenas eso. Y si no hubiera acontecido así, dejaría de haber espontaneidad y autenticidad en mis versos, lo que para mí es fundamental. Por eso mismo, no puedo aceptar que se atribuya cualquier designación a mis versos, porque ni estoy ni nunca estuve afiliado a ninguna escuela literaria o filosófica.

»Si quieren que les hable del zen y de la poesía japonesa, estoy a su disposición; si quieren que descubra puntos de vista comunes entre mi actitud existencial y la del zen, también estoy a su disposición... Pero, por favor, no pongan nombres a mis versos. Porque mis versos sólo pueden ser míos si no les atribuyen ningún nombre.

Caeiro hizo una pausa y aguardó mi reacción.

Y yo pedí con entusiasmo que el Maestro hiciese una aproximación entre sus versos y la poesía japonesa.

—Realmente... —continuó Caeiro— hacer poesía, para mí, no difiere esencialmente de lo que hacen las montañas, los rios, las plantas, las aves... Expresar la Naturaleza.

»No soy, por tanto, un yo pensante separado de la realidad. No soy un yo pensante que trabaja en el lado exterior del mundo natural. Soy la propia naturaleza. Soy los ríos que corren y no los ríos que veo correr. Soy los árboles que crecen y que fructifican y no los árboles que veo crecer y fructificar. Soy las flores que florecen y no las flores que veo florecer.

»¡Soy la naturaleza!

»En eso estoy enteramente conforme con el zen. Mejor: en eso me identifico con el zen, para quien los poderes constructivos de la mente son tan naturales como las acciones de las plantas, de las flores o de las abejas...


»Para mí

... la única galería de arte es la tierra toda
que varía y está siempre bien y siempre es la misma.

»En eso estoy conforme con el zen, cuya poesía es, como la mía, la expresión de la naturaleza. Además, no sólo la poesía, sino todo el arte zen se plantea como un trabajo de la naturaleza, sin disonancia o conflicto entre el elemento natural y el elemento humano.

»En eso estoy conforme con el zen. Pero, repito: no hubo intención por mi parte en reflejar en mis versos el mensaje de la poesía japonesa. Fue un encuentro. Una comunión. Una comunión que sirve apenas para probar que hay un fondo común y universal en la naturaleza humana; una comunión que sirve para demostrar que no hay verdades que pertenezcan exclusivamente a occidente y otras verdades que pertenezcan apenas a oriente. Sino que hay una única verdad, que no puede ser explicada porque está más allá de las operaciones lógicas del pensamiento — pero a la que todos conseguimos llegar, cuando nos encontramos en el punto más elevado de nuestro espíritu, de nuestra inteligencia, de nuestro entendimiento... Llamar a eso zen, neopaganismo... es poner nombres. Nada más... Y yo no quiero que pongan nombres a las cosas. Lo importante es ver, sentir la experiencia real que hay por detrás de todo.

»Tanto para el zen como para mis versos el mensaje expreso es el de que la liberación sólo es posible cuando estamos integrados en la naturaleza.

»Siempre que el pensamiento y la naturaleza establecen entre sí una relación de dualidad no hay liberación. Mas, si el pensamiento deja de ser una realidad distinta de la naturaleza; si el pensamiento es la propia naturaleza; si el pensamiento es los árboles que crecen, los ríos que corren, el sol que ilumina y la noche que viene a cubrir de sombra la tierra, entonces el pensamiento ya no se puede llamar pensamiento...

José Flórido

Conversas inacabadas com Alberto Caeiro (Porto Editora, 1987). Trad. ACdR

2 comments:

  1. Muy bello. Es curioso como en el zen, y seguramente en la poesia, se trata en parte de desarrollar una disciplina, en cierto modo severa, gracias a la cual acceder a esa disponibilidad natural: una especie de arte trabajado de la espontaneidad. Aunque se deje siempre ese margen magico al satori,
    esa iluminacion que pude venir en cualquier momento, del modo mas imprevisto, precisamente tras esa costosa construccion del vacio que permite escuchar, ver, sentir. Algo parecido, acaso, a lo que para los romanticos es volver a la segunda inocencia, cuando la cultura es un largo camino parabolico por el que retornar a las fuentes primeras. Al mismo tiempo ese poder ser arbol con el arbol, ave entre las aves, etc. sigue siendo un horizonte humano: ese ser que proteicamente suenha con ser todos los seres.
    Un abrazo

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  2. Así es, amigo Zigor, así es. Acabo de publicar la segunda entrega, que seguramente confirmará tus intuiciones. Y coincido contigo en extender esto a los románticos: pienso en la "negative capability" de John Keats, tan afín a esta interpretación occidental del zen. Otro abrazo.

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