Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Wednesday, November 14, 2012

Un poema de Carlos Marzal

EL CORREDOR ABSORTO


AYER salí a correr mientras llovía.


Es un antiguo rito del verano,

que cumplo con fervor de anacoreta,
una solemnidad privada que me ofrezco.
(Quienes somos inmunes a las supersticiones
con que la religión funda sus dogmas
profesamos después en dogmas propios,
fundados en caprichos y en la superstición.)

Al comenzar septiembre, las tormentas

aplacan el abuso del verano,
modifican la luz y nos conceden
un fugaz anticipo melancólico
del otoño inminente, esa estación
profesional de la melancolía.
Así que cuando llueve arrastro el cuerpo
por los montes de Serra, camino del Garbí,
mi montaña sagrada, el territorio
aquel en donde habita, repetido y constante,
el más puro salvaje de mí mismo,
el guardián que custodia, en su templo invisible,
los últimos despojos de mi botín de infancia.
 
                                                  La tormenta de ayer caía a plomo.
Había oscurecido en la ascensión.
la carretera escuálida doblaba el espinazo
bosque adentro, y hervía a borbotones.
El asfalto exhalaba un vapor tibio,
como el aliento de una fiera en calma.
Cuando llegué a la cumbre, calado hasta la sangre,
contemplé el horizonte. Al fondo, el mar
estaba encapotado de nubarrones góticos,
dispuestos por la mano de un pintor tenebrista.
A mis espaldas se extendía el valle,
y más allá del valle la ciudad,
herida por saetas de una luz intacta.
                                                 El chaparrón seguía dando duro.

Aunque no soy proclive a los arrobamientos,

creo que padecí lo más cercano a un éxtasis,
a un repentino hechizo de conciencia.
Sentí una variedad de la alegría
abstracta y corporal, una absoluta
beatitud fluyente, que no acababa en mí,
sino que involucraba al mar, al bosque,
a la ciudad lejana, a cada gota
con que me ungía, en paz, el aguacero.
Era el conocimiento feliz que ha desterrado
cualquier perplejidad, y que no encuentra,
en su imposible hallazgo, razón de estar perplejo.
Absorto en las afueras del carácter,
me supe fuerte en la casa del alma.

Correr en la tormenta

es una disciplina del espíritu
y un ancestral deber de nuestra especie.
En el derrumbadero de la Historia
hubo un tiempo en que huimos de las bestias.
Y hoy seguimos huyendo, hacia ningún lugar
de la bestia que somos para nosotros mismos,
por la desconcertada estepa de la mente.
Correr es una disciplina introspectiva,
un conjuro rupestre en la imaginación,
una tarea de ensimismamiento.
                                                 Bajo el diluvio, ayer, estuvo claro.

Olvidado del cuerpo, por la comparecencia

del cuerpo dolorido., comprendí que mi pulso
y el pulso de la vida latían a compás.
La vastedad del mundo dio una tregua.
Su inhumana conducta digresiva,
su infinitud sin traducción posible
no me infundían vértigo. Todo estaba en su ley,
todo estaba en su ciencia: el secreto, quizá,
se hallaba en que no hubiese secreto para el mundo,
en que su maquinaria marchase sin razón,
y en que su maravilla inconcebible
me causase el ensueño repentino
del animal que corre y es feliz.
 
                                               No hubo más en la tarde.
Volví mis pasos bajo la tormenta

y comencé el descenso.
                                    No me he sabido nunca
tan a resguardo estando a la intemperie.


Carlos Marzal
El corazón perplejo (Tusquets, 2005)

3 comments:

  1. "...Absorto en las afueras del carácter
    me supe fuerte en la casa del alma"

    Ummmm, ziztada handikoa!

    Y absortos en las afueras de todo
    ¿cómo sería saberse fuerte sin casa ni alma?

    ReplyDelete
  2. Bai, poema honi testosterona dario, soberan agian! Baina dohaia eta indarra ere bai.

    No sé cómo sería eso, Kepa; aunque no sea "proclive a los arrobamientos" este es sin duda un poema místico, sobre una disciplina que es tanto de la carne como del espíritu (con perdón). Y sin casa o algo que podamos llamar alma veo difícil la vida humana (perdón de nuevo, esta vez por el pareado;-).

    ReplyDelete
  3. Niri gustatu zait.

    Él describe bien esa impresión lúcida y cierta que en contadas ocasiones sentimos, tenemos, vivimos.

    Mila esker eta aste bukaera on!

    ReplyDelete