Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Friday, December 28, 2012

Txabusin/urte zaharrari aieneak + minicrítica de The Hobbit

Gabonetan bi erritual sortu ditugu etxean, inolako originaltasunik gabekoak biak, baina ezinbesteko bihurtu direnak, turroia eta family sesiyoak bainoago. Bata da Adarramendira igotzea. Bestea zinemara joatea. Lehenengoa atzo egin genuen, baina aurten ez dugu argazkirik. Zinemara gaur joan gara, eta The Hobbit ikusi dugu. Baina goizean atera naiz etxetik eta kaxkorako bidean, gaueko ihintzez bustitako lurrean, ikusi dut liburu zahar bat, frantsesez eta puxka-puxka eginda. Zer eta Diderot-en txabusin zaharrari aieneak, “Regrets sur ma vieille robe de chambre”, 1769an argitaratuak. Orri bat etxera eman dut eta han lehortu, hauxe:

Pourquoi ne l'avoir pas gardée ? Elle était faite à moi ; j'étais fait à elle. Elle moulait tous les plis de mon corps sans le gêner ; j'étais pittoresque et beau. L'autre, raide, empesée, me mannequine. Il n'y avait aucun besoin auquel sa complaisance ne se prêtât ; car l'indigence est presque toujours officieuse. [...] Sous son abri, je ne redoutais ni la maladresse d'un valet, ni la mienne, ni les éclats du feu, ni la chute de l'eau. J'étais le maître absolu de ma vieille robe de chambre ; je suis devenu l'esclave de la nouvelle.

“Ella estaba hecha a mí; yo estaba hecho a ella.” Estas palabras del lamento de Diderot por su bata vieja las he rescatado de un libro que me encontrado por la mañana en mitad del parque, empapado por el rocío. Conocía el texto de hace años, pero lo de hoy ha sido profético, porque por la tarde hemos ido a ver The Hobbit y ahí me he encontrado con la bata de otro escritor, Bilbo Baggins:

¿Qué decir de esta primera entrega de la trilogía? Pues que Peter Jackson vuelve a hacer lo que sabemos que hace tan bien, pero nos ofrece una lectura fundamentalmente épica del cuento de Tolkien, enriquecida con elementos de The Lord of the Rings y en cierto sentido a su servicio, pues sacrifica elementos propios del cuento a la homogeneidad respecto a las anteriores entregas cinematográficas. O sea, que este The Hobbit se parece más a las películas que lo precedieron, tan buenas como son, que al libro que yo recordaba, que es maravilloso. La versión es prodigiosa y realza todos los elementos narrativos del libro, pero al precio de casi hacer desaparecer algo que es para mí más importante: ese tono entre naif y socarrón, tierno y nostálgico, tan propio de Tolkien, y que sólo sobrevive en el libro.

Pero ahí está la bata multicolor, bien visible hasta para el enano, y con ella algo fundamental en todo hobbit de las dimensiones que sean (nosotros lo vimos en 3D, lo que permite disfrutar más del paisaje, aunque marea en las largas secuencias de lucha subterránea): ese gusto tan inglés por las comodidades domésticas, el té, los árboles y el huerto. Small sigue siendo beautiful. Y esa tensión entre la voluntad de irse y la de permanecer, entre la tradición y lo nuevo, entre el tiempo que nace y el que se va... (“Ella estaba hecha a mí; yo estaba hecho a ella.” Lo dice Diderot lamentando la pérdida de su bata vieja, y casi estoy tentado de decirlo sobre 2012. Este año perro pero que nos ha llevado hasta aquí se merecía un homenaje. Que el siguiente sea un poco menos puñetero, y que podamos verlo desde la laguna, aunque sea entre papeles mojados.)

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