Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Wednesday, February 29, 2012

Kotxe baten azpitik
txantxangorriak
otsailari ihes.


El petirrojo
despide febrero
debajo de un coche.

Tuesday, February 28, 2012

El erizo

Mi primer coche —un Citroen AX blanco de segunda mano— se llamaba Triku. La primera noche que lo piloté atropellé a un gato, también blanco, que quedó como un peluche roto cuando lo recogí del asfalto. Al día siguiente pegué este poema de Bernardo Atxaga en el salpicadero del coche, para recordarlo con quien se sentase en el asiento del copiloto. Poco a poco, el coche se identificó con el personaje del poema. Que yo sepa, desde entonces no he matado ningún erizo.

No sé cómo había llegado al poema, pero a principios de la década de los 90 era un texto bastante conocido; creo que lo leí por primera vez en la revista Integral. El poema en mi coche estaba en castellano; pasarían diez años antes de que pudiera disfrutarlo en su versión original. Sea como fuere, es el poema más famoso de su autor, y posiblemente de todos los escritos en euskera. El erizo ha dado título a libros sobre la obra de Atxaga, como el de Mari Jose Olaziregi, que lo utiliza como símbolo de toda la literatura vasca

Joxemiel Bidador menciona que el poema se inspira en otro tradicional bosquimano, y por esas fechas Joseba Sarrionandia también escribió “Martin Larralde”, donde compara al bertsolari con un “erizo que tuviera las púas hacia dentro” [arrantzak barrurantza itzuliak lituzken sagarroia]. Más tarde Sarrionandia recogió en su libro Idazlea zeu zara, irakurtzen duzulako esa parábola de Schopenhauer (en Parerga und Paralipomena) que ha dado en llamarse “el dilema del erizo”: cómo se acercan entre sí para calentarse mutuamente, pero cuánto más se acercan, más dolor se causan con sus púas. Sarrionandia no cita a Schopenhauer, pero qué importa: seguro que este tampoco mencionaba su fuente.

Sunday, February 26, 2012

Utikan?

Literatur lehiaketetan lehia egiten dutenak ez dira idazlanak, epaimahaikideak baizik.

En los certámenes literarios no compiten las obras, compiten los jurados.

Wednesday, February 22, 2012

BB

BB King? Bilbao Blues? Bihar Bilbora? Ba bai, berriz be. Pues sí, mañana por la tarde voy al botxo para hacer un híbrido con Elizabeth Macklin y cía en la Alhóndiga. Y para prepararme para La Ciudad y ponerme a tono nada mejor que un paseo por el bosque con este Basoan Bildutakoa, un maravilloso paseoema de Jon Gerediaga. Benetan bikaina:

BASOAN BILDUTAKOA

Garangorri mardul bat aurkitu dut
bide bazterrera jausia
ahaztutako pailazo sudur bat bezala
gaztaina zimel bat ikusi dut gero
arantza artean mutur nabarra ageriz
zuhaitzetik eroritako trikua bezala
ehundaka ezkurren zoruan ibili naiz hurrena
maitasun juramentuen hariztian
bi haritz ezkondu balira bezala
eskuan hartu dut jarraian
barraskilo baten oskol zuria
eskuan barraskilo baten oskol zuria bezala
azkenik mendiko pinuen atzetik
astiro-astiro lausotu da eguna
lokartuz doan jaioberria bezala
eta nik oroimenaren sehaskan
banan-banan gorde ditut bildutako gauzak
kattagorriek negurako
pilatzen dituzten intxaurrak bezala
bai, negurako intxaurrak bezala.

RECOGIDO EN EL BOSQUE

He encontrado un madroño ya maduro
caído en la cuneta del camino
como una nariz abandonada de payaso
más tarde he visto una castaña
asomándose entre una cáscara de espinas
como un erizo caído de algún árbol
luego he caminado por un suelo
repleto de bellotas de los robles
en cuyos troncos se juran los amores
y yo pisaba y crujían las bellotas
como invitado en una boda entre dos robles
y después he cogido entre las manos
la casa vacía de un caracol blanco
que era como tener entre las manos
la casa vacía de un caracol blanco
y al fin, entre los pinos de los montes
se ha ido apagando el día poco a poco
como un recién nacido que se duerme
y yo he guardado en mi cesta de recuerdos
todas las cosas que hoy he recogido
como las ardillas que recogen
y que guardan nueces para el invierno
sí, como nueces para el invierno.

Jon Gerediaga

Siete poetas vascos [Anselmi / Atxaga / Gerediaga / Irastortza / Lete / Montoia / Sarrionandia] (Pamiela, 2009)

Sunday, February 19, 2012

Iparragirre 2011

Aunque haya certámenes que sólo den calambre, hay otros que siguen dando a conocer escritores que, sin ellos, seguirían siendo perfectos desconocidos. Así nuestro Iparragirre, cuyos premios se repartieron este viernes. En mi intervención comenté que me parecía de justicia (poética, claro) que el ganador de poesía en euskera fuera una colección de sonetos, porque al jurado de castellano nos llegaron trabajos muy sólidos y también técnicamente impecables, pero el que envió Elena Román era muy potente; y vaya sorpresa al saber que era suyo, está escrito desde un punto de vista masculino y nos engañó por completo.

Beste ezustekoa izan zen sonetoen egilea Aitor Albistur zela, sorterrikoa berau. Hona hemen asko gustatu zaidan bere soneto donostiarra bat:

PERFUMEA

itsasoaren fragantzia bera
itsaskia eta itsaskirria
olatuen haitzekiko zirria
marea gora zein marea behera

kaioen kostarako etorrera
gabarroian dauden haurren irria
portuan goizaldeko hozkirria
kaira datozen barkuen sarrera

olatuak kostaldea astintzen
ura maiteminduta gatzarekin
kresala etengabean urdintzen

baretzean, pentsatzeari ekin
nion nola zorabiatu nintzen
lepo hura usaintze hutsarekin

Aitor Albistur / Karmele Mitxelena
Sonetozko taupadak / Eskutik (Bermingham, 2012)

Thursday, February 16, 2012

12+1 de Eder

Escribe Ramón Eder que todo libro de aforismos debe tener “una docena que nos acelera el pulso”. A sabiendas de que el escritor de aforismos, tal como nos advierte el mismo Eder, al mínimo descuido acaba por convertirse en un sabio de almanaque, y con la prevención de que “las máximas son como las chaquetas: pueden ser muy bonitas pero no irnos bien”, aquí van los doce que más han afectado mi ritmo cardíaco. 
  1. Si no te mueres, van saliendo las cosas.
  2. La alegría nos hace invulnerables.
  3. Lo contrario de suicidarse es llevar una doble vida.
  4. Qué duro tiene que ser ser estatua.
  5. La vida consiste en utilizar bien las palabras "sí" y "no".
  6. La valentía consiste en enfrentarse a fuerzas superiores ligeramente aterrorizado.
  7. Se miraron y tuvieron una niña.
  8. Nunca los esclavos han tenido tanta libertad como hoy en día.
  9. Pocas veces pagamos nuestros errores, pero nuestros aciertos los pagamos siempre.
  10. Los escritores no sirven para nada, excepto para dar sentido a las cosas.
  11. Le acusaban de que no se mojaba y estaba con el agua al cuello.
  12. Los ingratos nos son útiles para hacer ejercicios de clemencia.
Y no olvidemos que, como dice otro, ya fuera de lista, "Todos los amores comienzan con taquicardias." Aquí la prometida reseña.

Ramón Eder  
La vida ondulante (Renacimiento, 2012)

Tuesday, February 14, 2012

Cariño, mi sistema operativo...

FIDELTASUNA

Maitea, nire sistema eragile
bakarra zeu zara. Windows XP,
Linux edo Mac OS bezalaxe.
Nire Dokumentuak non dauden
dakizulako, Nire Irudiak.
Esaten didatenez, maitea,
sistema eragile berri-berriak
eskuragai daude merkatuan.
Ez ditut nahi, musu-truk balira ere.
Betiko teknologiak, onenak.


FIDELITY

You, my love, are my only
operating system. Windows XP,
Linux, or Mac OS—just like any of them.
Because you know where
My Documents are, My Pictures.
From what they tell me, love, brand-new
operating systems have come
on the market.
I don’t want them, even if for a song.
The old-time technologies, they are the best.

Translated by Elizabeth Macklin
Antonio Casado da Rocha: Esku ezkerraz (Utriusque Vasconiae, 2011)


Monday, February 13, 2012

Typical


“Se da demasiada importancia a las lenguas.” He aquí un pensamiento típicamente monolingüe.

“Hizkuntzei ez zaie erreparatu behar.“ Horra elebakarraren uste tipikoa.



Tuesday, February 7, 2012

Alquimia


Duela astebete San Martineko azokara joan ginen lore sorta baten bila, eta Mimikun literatur fanzine bat oparitu ziguten. Nik ez nituen ezagutzen Alquimiakoak, ezta hiru orritan hain gauza politak egin zitezkeenik ere. Besteak beste, biziki atsegin ditut May Gorostiagaren Boomerang ipuina eta Naroa Garcíaren marrazki hau, gaur kopla bihurtu zaidana:

Bukatu dira   beste urte batez
gabonak ta merkealdiak
arropa zaharrak   gorde itzazu
badatoz inauteriak!

(Hace una semana fuimos a por flores al mercado de San Martín y en Mimiku nos regalaron un fanzine literario. Yo no conocía a estos de Alquimia, ni que se pudieran hacer cosas tan bonitas con tres A4. No sé si llegaré a ver a Donostia de capital cultural, pero con esto yo me conformo.)

El aprendizaje de la soledad

Muchos libros de ética ambiental han acabado por serlo de manera involuntaria. Comenzaron como diarios, como el Sand County Almanac de Aldo Leopold, que puso en circulación la “ética de la tierra” en un libro de ensayos y excursiones al aire libre. Y, naturalmente, Leopold seguía la escuela de Henry David Thoreau, el autor de Walden. El libro que nos ocupa aquí pertenece a esta tradición ambientalista accidental o a su pesar, aunque renuncie expresamente al moralismo. De hecho, cuando el autor anota las razones por las que sale a caminar, una de ellas es que “solo por aquí la naturaleza puede regalarme algo insospechado y que no necesita moral” (149).

En estos Días bajo el cielo J. Ignacio Foronda da cuenta del tiempo que pasa (fines de semana, vacaciones) con su familia en un pueblecito de La Rioja: sus caminatas, sus encuentros con la gente y con la naturaleza, y alguna que otra reflexión fugaz; o sea, lo mismo que hacía Thoreau en sus diarios. Son anotaciones en apariencia sencillas, casi humildes, pero que a menudo tienen mucho detrás, en la forma (pequeños apuntes que ocultan un haiku) y en el contenido.

Ese diálogo con la tradición y con uno mismo nunca es fácil, y Foronda se queja cuando, al leer a Thoreau, lo encuentra demasiado cerca de la literatura mística. Ese misticismo es muy real en el autor norteamericano, en especial en Walking (que es justo el texto que Foronda comenta en su libro), pero queda muy rebajado en sus diarios, que tienen un tono mucho más similar al de Foronda, oscilando entre la melancolía y la euforia. Un tono meditativo que también está presente en Días bajo el cielo, cuando el autor declara su razón última para caminar: que “solo por aquí puedo estar sin mirar adelante ni mirar atrás. Y en el fondo tengo la certidumbre de que aquí me siento parte de algo que alguna vez fue salvaje y que todavía conserva ese aliento. La seguridad de que aquí, ahora, soy.” (149)

Por otra parte, el paisaje que describe Thoreau (Nueva Inglaterra a mediados del XIX) y el de Foronda son muy distintos; “donde Thoreau ve Naturaleza, yo veo fincas; donde él encuentra Libertad yo encuentro cultivos; donde él siente Paz, yo cansancio” (y qué elocuentes las mayúsculas). Pero este libro es especialmente valioso precisamente por esa distancia. No tiene mucho sentido traducir a Thoreau cuando no se puede encontrar un equivalente entre su fauna y flora y la nuestra; lo que falta por hacer es precisamente una tradición de nature writing entre nosotros, y en ese género el libro de Foronda desarrolla como pocos el motivo del urbanita que adquiere (en cómodos plazos) su pequeño paraíso campestre.

Ese paraíso donde el “orden de la naturaleza es una razón para la esperanza” (187) no es un lugar bucólico. A veces es trivial (tardes de aburrimiento y rutina social) y a veces es feroz (véase el episodio de la mantis en la p. 178). Otras muchas el autor sale de casa con la necesidad de dar “un paseo tranquilo” porque cree “en la paz de estos campos” (186) y se encuentra con que “el campo es un jaleo” (92). Menos mal: al fin y al cabo, “el campo es un teatro donde el escenario resulta ser el protagonismo de la función” (158). Esta actitud suavemente irónica está en todo el libro y cancela la queja de Foronda hacia Thoreau: salvadas las distancias, son dos autores muy similares. Igual que Foronda, “los patos de los parques necesitan escaparse los fines de semana de sus obligaciones urbanas.” (152) Y Thoreau suscribiría sin problemas su afirmación de que “[m]ientras haya algo que sea capaz de vivir en los márgenes de nuestro progreso, podré sonreir con ironía.” (169)

Paradójicamente, Foronda siente que el suyo es un paraíso que no es posible compartir (114, 143), aunque en última instancia, y gracias a su enorme habilidad literaria, no hace otra cosa en cada página: compartir su paraíso con el lector en general y con su familia en particular, que son los verdaderos destinatarios del libro. Deberíamos estar muy agradecidos por ello.

José Ignacio Foronda
Días bajo el cielo. Logroño: Pepitas de calabaza, 2011

Sunday, February 5, 2012

Primera comunión

                                                      con A. y para E.G.-M.

Nieva cada seis años en Donostia
y cada vez que ocurre ese milagro

se salen a la calle los fotógrafos
cámara al cuello como un crucifijo

y se adentran en casa los poetas
para abrir con arrobo sus cuadernos

y yo no debo ser ni uno ni otro
porque voy con mi hija por el parque
camino de su clase de ballet

pero abrimos la boca al unísono
para así alimentarnos de esos copos

(que bajan tan ufanos, y tan individuales,
que parecen decirse: “no somos dos iguales”)

como otros más viejos o más sabios
comulgan con la lengua en la iglesia.

Saturday, February 4, 2012

Oihenart II.a

Lehendabiziko edizioaren arrakasta dela eta, aforismo lehiaketa abian berriz jarri dugu. Oinarriak betiko tokian, eta hemen libururako Fito Rodriguez lankideak idatzi zuen aurkezpena:

OIHENARTEN ATSOTITZEN ARTEA ETA AFORISMO GARAIKIDEAK

“Oihenart Aforismo Lehiaketa”rekin batera, hala Oihenart izan zena nola aforismoen literatura ere aldarrikatu nahi ditugu. Euskal intelektual laikoa izan zen Arnaud Oihenart zuberotarra. Sinatzeko bere abizena hautatu zuena eta ez, ohikoa zenez, bere sorterriko etxekoa [1]. Bere seme apeza desjaurantsi zuena [2]. Bistan da bere L'art poetique, frantsesez izkiriatu zuela (XVII. mendean, nonbait) baina literaturari buruzko bere iritziak 1967an Aita Lafittek haren orduko idazkia kausitu eta Gure Herria aldizkarian kaleratu arte ez zen ezagun bihurtu eta, bai, ordea, bere garaian argitaratutako Euskal atsotitzak eta neurtitzak; Les Proverbes Basques eta, batik bat, orduko Notitia utriusque Vasconiae. Beraz, frantsesez idazteaz gain, euskaraz eta latinez idatzi zuen [3]. Euskaraz idatzi ahal izateko, gainera, benetako sorkuntza lana egin behar izan zuen ahozko zuberera eta baxenafarrera nahastuz. Bere poesiari buruzko hausnarketetan, olerkietan, hala erriman nola neurkeran, eredu tradizionaletan baina era landuagoetan eman behar zirela nabarmendu zuen. Bada, herri poesiari gaina hartu behar zitzaiola eta, ezinbestean, inguruko beste hizkuntzen moldeetatik ikasi beharra zegoela. Aipatu ikasketarako grina, beraz, nabarmendu beharreko bere beste ezaugarria bat izango litzateke. Ikasketa arautuak eta autodidaxia ongi osatuz, orduko gai desberdinak modu orijinalaz jorratzeko ausardia, trebezia eta prestakuntza erakutsi zituen. Artxibategietara jo zuen euskal egitura politikoen historiaren peskizan (izan ere, Gaztelaren menpeko Nafarroako agintariek bertako artxiboetan aritu ahal izatea errefusatu egin zioten Oihenartek datuok Nafarroaren konkista salatzeko erabiliko zituelakoan…) baina informazioaren bila aritu zen, Pauen, Okzitaniako Tolosan, Baionan bai eta Pariseko agiri-gordailuetan ikertzen ere. Baina idazkiei eta poesia jasoari garrantzia emateaz gain, herri artxibategi ahokariak nahiz tradiziozko zirtolaritza ere bildu eta aztertu nahi izan zituen.

Berari zor zaio, bada, gure poesiari buruzko estreinako gogoeta kritikoa non ardura estilistikoak lehen aldiz modu moderno batez lantzen diren.

Azkenik eta gero, Oihenarten gaztaroa neurthitzetan izeneko idazkian poesia autobiografikoak aurkitzen dira, zeinetan hitz nahiz aditz berriak, berak propio sortuak badauden.

Labur bilduz, Oihenarten ekarpenari gorazarre egin nahi izan diogu Euskal Herriko Unibertsitateko Filosofia eta Hezkuntzaren Zientzietako Fakultatetik bere sorkuntzarako gaitasuna gogoratuz berak, idazle gisa, bereziki maite zuen generoa bide dela, hau da, aforismoak direla medio. Hark XVII. mendean bildutako errefrauak, zuhur-hitzak edota atsotitzak, egun genero literario honen aurrekariak izan ziren, gure Fakultateak, Donostiako Euskararen Patronatuarekin batera eta antolatutako lehiaketa honen bidez, argitaratzen dituen aforismoak, haien oinordekoak besterik ez baitira.

[1] Cierbide, R (1992) “Biografía de Arnaud Oihenart” in Notitia Utriusque Vasconiae. Eusko Legebiltzarra. 18.or.

[2] Ibidem. 22.or.

[3] Goihenetxe, M (1993), “A. Oihenart eta bere ingurugiroa”, Jakin, 74. zbk.

Fito Rodriguez 
“Aurkezpena” in Askoren Artean,  Iragana gero eta handiagoa da [Oihenart aforismoen I. lehiaketa] (Utriusque Vasconiae, 2011)

La cucaracha

Así llamaba Tomás Segovia al pen drive. Hay que ser poeta para inventar algo así, aunque él pensaba que escribir no era tanto inventar como descubrir:

Aunque pueda ser un instrumento, la invención separada no es más que el vacío. Es algo difícil de decir convincentemente, pero yo no me siento escritor, no escribo para dar un paso adelante en la historia de la poesía, sino para comprender mejor la vida. Como mucho, ya digo, soy traductor.

Otra entrada importante en el diccionario de Tomás era "mundo", una de las palabras que más se repiten en sus últimos libros de poemas. El mundo cotidiano y otro que él llamaba el "mundo del valor", que también es cotidiano pero en sentido contrario al mundo del consumo: "Cuanto más petróleo consumimos, menos hay. Cuanto más belleza absorbemos, hay más".

Esto y mucho más en un estupendo retrato de Javier Rdz. Marcos, aquí, por gentileza de mi amigo Z.

Y si a alguien no le importa derramar alguna lágrima, que pase también por el Café Comercial, donde Tomás escribió hasta el fin:

HASTA EL FIN

En el gran chopo frente a mi balcón
Tan seguro de sí y sin altanería
Tranquilamente vivo
Mientras amarillea ya por trechos
Su verde población
Qué claramente distinguimos
Las hojas pálidas que más agita
Desentendido el viento
Las que más sin querer se balancean
Las que más locamente giran
En torno a su peciolo
Las que van a caer más pronto

Hay una que hace días
Vapuleada más que todas
Tironeaba atropellada
Más que cualquier otra
Se aferra más que todas
Su voluntad entera convertida
En uñas, dientes, garras

También ella hasta el final resistirá
A este atropello sordociego
Que la quiere arrancar de la densa hermandad
De verdores de sueños de susurros
De inevitable don de amor
A la que tan del todo pertenece.

Thursday, February 2, 2012

Senryu + kopla txikia

Goiko auzokoa
tapiza astintzen ari?
Ez, elurra da!

*

Barka ñoñokeria
baina gaurko elurra
Poloniatik datorkit...
Szymborskari agurra!

La correo del azar


La poesía de la Premio Nobel de Literatura 1996 tiene ingredientes conocidos, entre los que se encuentran la contención, la ironía, la elegancia y una capacidad de asombro tan grande como su potencial para la compasión. Menos sabido hasta ahora era que la poetisa polaca llevaba más de cuarenta años reseñando libros raros en una columna periódica titulada Lektury nadobowiazkowe: esas “lecturas no obligatorias” que componen este libro, y que resultan de obligada lectura para quienes deseen conocer algo mejor el mundo propio de Wislawa Szymborska y también el que compartimos con ella.

Más que reseñas críticas, como ella misma advierte, estos más de cien textos son pequeños epílogos o reflexiones suscitadas por la lectura de otros tantos libros de no-ficción, entre los que se encuentran ensayos, historia, biografías, ciencia popular, manuales de hágalo usted mismo, autoayuda,... un variadísimo catálogo de lecturas. La selección nos muestra a Szymborska como una autora especialmente filosófica, no porque le dé por hacer teoría, sino por su uso omnímodo de las ciencias y las artes para poner de relieve “la inmortal obstinación de lo diverso”, como diría Tomás Segovia. De hecho, la autora desconfía en general de las abstracciones y prefiere ir a las cosas mismas; hablando de la interpretación marxista de un cuadro de Vermeer, comenta que “nos parecerá sensata siempre y cuando no miremos al cuadro” (p. 41), y cuando otro libro no le agrada se limita a agradecer al autor “la ilusoria, aunque agradable, impresión de que en Polonia no hay escasez de papel” (110).

Estas prosas nos permiten entender la humildad que sólo se encuentra en los grandes artistas. Así, no le importa reconocer que, tras leer sobre la evolución de los organismos unicelulares a los pluricelulares, no tiene ni idea de “por qué sucedió así y no de otra manera”, y que “todos esos que lo saben, en realidad no lo saben tampoco” (118). Siempre le ha fascinado el azar, hacia el que siente gratitud; al fin y al cabo, todo cuanto “se ha conservado se lo debemos a su generosidad (169-170). Esa humildad también se manifiesta en su irritación para con los que se empeñan en designar a la poesía como algo sublime, “como si esta albergase aún secretos absolutamente inalcanzables para los otros géneros” (122). Szymborska ve con buenos ojos la “seriedad innata” de los acontecimientos naturales (190) y por ello en arte opta por la mesura, por no decir demasiado, porque “el problema de la expresividad es que si te entregas a ella con excesivo entusiasmo es muy difícil parar” (178). Por el contrario, en el teorema de Pitágoras encuentra “esa capacidad de revelar que es propia de la gran poesía, una forma que se reduce magistralmente a las palabras más necesarias” (194).

Como nos recuerda el traductor en su introducción, el de Wislawa Szymborska es un humanismo no antropocéntrico; su compasión no es ñoña ni sentimental. Szymborska detesta los muñecos de cera pero se encuentra a gusto con las momias de cualquier museo; observándolas “con atención, sin repugnancia ni pánico” encuentra en ellas algo “hermoso de una manera provocadora y patética” (170). Pues sólo al mirar las cosas con esa misericordiosa atención es posible verlas sin clichés ni prejuicios.

Finalmente, y en consonancia con toda la obra que conozco de esta autora, el libro es una defensa de la lectura, del placer de la lectura, y también de la lectora: como recuerda el traductor en su introducción, Szymborska “trata de tender un puente entre el autor y el lector”. Wislawa lee porque, desde pequeña, le produce placer “acumular saberes innecesarios” (46). Este hedonismo alimenta tanto su poesía como estos otros textos, nacidos por la curiosidad y el azar. Pues, como dijo en la ceremonia de entrega del Nobel, “el poeta, si es poeta de verdad, siempre tiene que repetirse no sé.”

Wislawa Szymborska 
Lecturas no obligatorias, Traducción de Manel Bellmunt, Barcelona, Alfabia, 2009.
(Reseña publicada originalmente en Koult)

Wednesday, February 1, 2012

Cohen vs. Foronda

I've seen the future, brother: it is murder.

He visto el futuro: un cerezo en flor.

José Ignacio Foronda
Días bajo el cielo (Pepitas de calabaza, 2011)