Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Sunday, April 29, 2012

40 hartu, bakar bat jan

Udareak egun bakar batean hartu eta gordetzea komeni da, banan-banan eta arreta handiz; txortenetik leunki tiratuz ia bakarrik erortzen dira eta gozo egokitzen dira esku ahurrean, txoria habian legez. Gero saskietan ipintzen dira, larregi bete barik. Ez dago udare hartu berria baino ezer gozoagorik; sarritan gaixotu naiz betekadak jota, horregatik asmatu nuen zenbatzearena: berrogei hartu, bakar bat jan.

Arrate Egaña
Paradisua (Elkar, 2012)

Thursday, April 26, 2012

Un placer (2)

Un amigo me pregunta por el sufrimiento que genera la escritura, que también lo hay. Él mismo advierte que la dificultad creativa puede ser placentera, y no puedo sino estar de acuerdo. El placer es subjetivo, no todo nos gusta a todos por igual, pero disponer las piezas de un puzzle —esa definición de la poesía como “las palabras justas en su justo orden”— puede ser tan difícil como placentero. Si comparamos el poema con un viaje, debe haber placer al partir pero también al regresar, y a menudo ese placer último es directamente proporcional a la magnitud de las dificultades superadas para alcanzarlo.

Con todo, de los descritos por Billy Collins es el “placer del espejo” el que más me recuerda al de este poema, cuyo efecto no depende de su musicalidad o de que nos permita ver algo familiar con nuevos ojos. Es eficaz porque apela sutilmente, como quien no quiere la cosa, a cierto aspecto que compartimos todos sus lectores, estimulando cierto aspecto de nuestra identidad colectiva como vascohablantes. En seguida aclaro ese punto, pero baste decir ahora que este poema no sólo habla de su autor, sino también de nosotros, sus intérpretes. Leerlo lleva menos de un minuto pero, como dice Collins, “en la medida en que el poema me provoque ciertas reacciones, me lee a mí tanto como yo lo leo a él. Cada lector acomodará el poema a su manera, lo que viene a decir que un poema puede tener muchas interpretaciones distintas de nosotros. La inteligencia conscientemente empleada en un poema se encuentra con la del lector a medio camino, creando una especie de campo donde tienen lugar los intercambios entre lector y poema, sus lecturas mutuas. Ese reconocimiento de que el poema es capaz de deslizarse en nuestra conciencia produce un sentimiento de familiaridad con la página, una intimidad que nos saca placenteramente de nuestra soledad y nos coloca en compañía, no sólo con el poeta y su poema, sino con todos sus lectores pasados y futuros. El poema es un espejo en el que leemos un aspecto de nosotros mismos; es también un salón de los espejos en el que vemos las imágenes de nuestros compañeros de lectura multiplicándose en el tiempo.”

Si uno siente esa identificación al leer este epigrama de Angel Erro, ¿qué aspecto del poema la suscita? Algo tendrá que ver con su desarrollo, en el que acompañamos al yo poético desde la incomprensión que despierta su naturaleza al placer que le concede el satisfacerla con versos como el final. Pero uno no tiene que ser poeta o escribir versos para sentirse identificado con este poema y disfrutar con él. Creo que la clave está en el penúltimo verso, encabalgado con el anterior, que añade un matiz crucial: ese placer existe “aunque sea [escribiendo] sobre el agua con el viento como pluma”. Esta imperecedera imagen apela a esa poesía que, más allá o más acá de la literatura, encontramos en la mera producción [poiesis] de algo hermoso mediante un lenguaje que ni siquiera tiene que ser escrito: basta con un gesto. Y este es un placer que todo hablante de una lengua en diglosia ha experimentado alguna vez: el placer de expresarse en una lengua que no es la hegemónica. El propio Erro ha escrito en otro lugar que todos los poetas trabajan en diglosia, y así es, pero dándole una vuelta más yo afirmaría que a los vascohablante la diglosia nos hace trabajar poéticamente, porque cuanto menos hegemónica es una lengua, más trabajo de poiesis tienen que hacer sus usuarios. Esto la vuelve rara y frágil y cargante a veces (Ruper Ordorika dixit: zein nekeza den euskaldun izatea!), pero también la dota de ese plus de significado y emoción representado en este poema por el trazo del viento sobre el agua.

TBC

Monday, April 23, 2012

Vitameena E


Aunque los asiduos ya lo sabéis, aprovecho el señalado día para deciros que sin rayos y truenos no hubiera habido laguna. Me refiero al blog de Enrique García-Máiquez, que tras Lo que ha llovido (Númenor, 2009) acaba de dar de sí un segundo volumen en papel, titulado El pábilo vacilante por razones que el lector encontrará en su lectura, que es amena por partida doble.

Primero porque nunca aburre, segundo porque además anima, incluso cuando uno ya se conoce casi todas las entradas por haberlas presenciado en directo, cuando se escribían en el blogg. Confieso que lo poco que sé de poesía y de bloguería lo he aprendido presenciando ese partido diario, que ahora puedo ver en diferido, comprobando qué días se quedan en el banquillo y cuáles salen al campo de juego con la camiseta del Madrid, convertidos en página de libro.*

Y entonces llega la lección más importante: la de humildad. Como buen ególatra, abrí el libro buscando encontrarme, o encontrar aquello que recordaba por haberlo comentado, o por haber jugado un pequeño y remoto papel en la trama, como aquella maravillosa reseña de Poetry, esa película que ya hemos comentado aquí y a la que Enrique extrajo un magistral decálogo que se quedará en la pantalla, porque al libro no ha llegado.

Esa labor de criba dice bastante del nivel de la selección (incluido un buen ramillete de haiku, que conformaría la selección sub-18). En cuanto a mi egolatria, quedó sobradamente satisfecha con dos buenas citas de mi** edición de Thoreau. Estas, imprescindibles en todo dietario sobre literatura (aunque el de Enrique trata de la vida, que es mucho más que su escritura):
It is not easy to write in a journal what interests us at any time, because to write it is not what interests us. (Y esta tiene premio, porque es lo único que ha quedado de una entrada por lo demás asaz instructiva.)
Though I write every day yet when I say a good thing, It seems as if I wrote but rarely. 
Sigo leyendo, y me pondría a sacarle no ya coplas, sino aforismos. Pero de momento me contento con seguir leyendo (nada mejor que leer un libro para celebrar el día de uno, quiero decir de otro, quiero decir de todos) y traducir a vuelatecla estos tres:
Ikusmirak ez daitezela bihur fusilaren mirak. Nola bada? Bi begiak ondo irekiz. 
Pentsalaria: “baina” dioena.
Haur bakoitza munduratzen da mundu batekin besazpian dakarrela. (Variación sobre el proverbial pan que traen los bebés bajo el brazo, tomada de una de las más felices y feroces entradas del libro, casi la última.)

Enrique García-Máiquez
El pábilo vacilante (Renacimiento, 2012)

* “Los días son dioses”, observó Emerson, mentor de Thoreau; mi problema es que los dioses hoy son futbolistas.

** Me pongo posesivo porque la selección del diario la hice yo solito. Mis compañeros tradittori sólo ayudaron con el texto en castellano; luego se arreglaron con la editorial y me apartaron del libro con un empujón por el que les estaré eternamente agradecido.

Zzzz

Kuluxkaulkia: edozein asteburuan esertzen naizen edozein kulunkaulki.

*

Apirila: euri pila, siesta mila.

*

Asiestokrata: astean bi lo-kuluxka egiteko gauza den langilea.

Sunday, April 22, 2012

Un placer

En su ensayo “Poetry, Pleasure, and the Hedonist Reader”, el maestro Billy Collins dedica unas páginas a describir cada uno de los diversos placeres (el de la danza, el de la página, el del espejo, el del viaje, el de la conexión, el del sentido y el de la compañía) que procura la lectura de poesía de todo tipo, desde la más accesible a la más críptica. Yo, que también prefiero hablar de poemas que de poesía, para completar la apología aquí voy a mencionar otro placer: el de escribirla. Este es un placer que pocos escritores reconocen en público; tal vez porque el sufrimiento sigue teniendo su prestigio, se supone que el trabajo debe ser sufrido para que tenga mérito: si se hace con gusto no vale, o vale menos.

No conozco mejor poema para refutar ese tópico y defender aquel placer que el que lleva el número (romano) 50 en el primer libro de Angel Erro, Eta harkadian ni. Dos breves estrofas sin desperdicio, que comienzan tirando del hilo del tópico, pero con doble puntada: ese “mis padres no tienen a mano el leerme” del primer verso no es sólo la queja del joven poeta incomprendido, sino también la de cualquiera que escriba en una lengua que no sea la de sus progenitores. El segundo verso deslumbra con la novedad de usar “poesiak” como si fuera un adverbio, como “pozik”, y la estrofa termina con ironías a cuenta de amigos y compañeros de piso.

Hasta ahí bien, pero ¿entonces? La respuesta llega con el segundo verso de la segunda estrofa, donde se nombra la razón de ser del poema (de ese y de todos los demás): el placer [atsegin] de pensarlo, escribirlo y cerrarlo con un verso tan redondo como el final: un placer clásico con su planteamiento, nudo y desenlace. El libro es de 2002 y de entonces a esta parte debe haberse puesto de moda terminar de manera autoreferencial, metapoética (lo cuenta Enrique García-Máiquez en uno de sus rayos y truenos); aunque la costumbre viene de antiguo, generalmente la mención es a todo el poema: aquí se refiere al último verso, cuya última palabra es –cómo no– “escribir”.

TBC

Friday, April 20, 2012

Gorka Velascoren hiru behi

BHI batean lan egiten du Gorka Velasco lagunak: Bigarren Hezkuntzako Instituto batean, alegia. Baina BeHIari etekin handia atera dio, eta behiak marraztuz jarri gaitu hezkuntzaz (hezi-kuntzaz) hausnartzen. Bere irudizko aforismoak, edo poemaginak, bildu ditu edizio eder batean. Hona hemen adibehide batzuk:

BeHIak ez du ereindako uzta hartzen ez badu etorkizunarekin uztartzen. Epe laburrean, porrotak lotzen zaizkio.
 Gezurrezko ezaldiak: muuugimendu asko eta aurrerapen gutxi.
 Besperantza, atzoko itxaropena galtzeko dugun azkena.
BeHIngoz, hedatu dakizuna edadetu baino lehen!

Gorka Velasco
Gaur egungo BeHIak (Arte Bizkarra, 2008). Hitzaurrea: Txuma Murugarren

Thursday, April 19, 2012

April is the cruelest month

A la vista está mi número de entradas este año y el anterior. Perdonen las visitas en vano.

Hilerik ankerrena dugu apirila. Blog honetan ez dugu idazteko astirik. Barka eragozpenak!

Wednesday, April 4, 2012

How Proust can change your life

[Explicaciones aquí]

J'étais enfermé dans le présent, comme les héros, comme les ivrognes ; momentannément éclipsé, mon passé ne projetait plus devant moi cette ombre de lui-même que nous appelons notre avenir ; plaçant le but de ma vie, non plus dans la réalisation des rêves de ce passé. mais dans la félicité de la minute présente, je ne voyais pas plus loin qu'elle.

Hertsirik nengoen orainean, heroiak bezala, hordiak bezala; une hartan ilun zegoelarik, nire iraganak ez zuen nire aurrean bere hori, etorkizun deritzagun itzal hori, hedatzen, eta bizitzako helburua iragan hartako ametsen betekuntzan ez baizik eta oraingo minutuko zoriontasunean ezarria nuelarik, ez nuen une hartatik urrunago ikusten.

Me hallaba encerrado en el presente, como los héroes, como los borrachos; eclipsado por un momento, mi pasado ya no proyectaba ante mí esa sombra de sí mismo que llamamos nuestro futuro; situando el objetivo de mi vida, no ya en la realización de los sueños de ese pasado, sino en la felicidad del minuto presente, más allá de la cual nada veía.

I was enclosed in the present, like heroes, like drunks. Momentarily eclipsed, my past was no longer projected before me like this shadow of myself that we call our future, placing my life’s goal not in the accomplishment of my dreams of this past but in the joy of the present minute. I saw no further than this.

Marcel Proust

A la recherche du temps perdu, II, 172
(English translation: Allan H. Pasco. Euskarazko itzulpena: Joxan Elosegi.)

Tuesday, April 3, 2012

Liburu aske bat


Atzo astelehena zen, Montag eguna Donostian. Astebete elkarrekin eman ondoren, askatu nuen nirekin bidaiatu den liburu hori, Lander Garroren lehenengoa. Ezagutzen ez nituen sorterriko bazterrak (Orereta deritzonak) ezagutarazi dizkit. Elkarri hitz egin diogu, baita bizkarra eman ere. Haserretu gara. Zinema atsegin dugu, manikeismoa ez dugu gustuko. Edurnezuri ikustera joan gara elkarrekin, baina bera ez da aretoan sartu. Printzipe zinemen atarian gelditu da, ondo babestua, hurrengo irakurlearen zain.

Monday, April 2, 2012

Experimentos (y 2)

El primer poema de un libro (y más si es el primer libro del autor) es siempre muy significativo, pero supongo que no lo hubiera traído aquí si no me gustase tanto. Y supongo que en parte eso tiene que ver con su estructura clásica y con el hecho de que se resiste a dar malas noticias. La estructura facilita la lectura y el mensaje invita a seguir experimentando.

Las tres estrofas se corresponden con la división clásica planteamiento-nudo-desenlace. En la primera se plantea el experimento desde unas coordenadas concretas e identificables (un yo, un huerto, un puñado de tierra) y nos permite reproducirlo a su vez, pero en diferido. Ya no hace falta tragar esa tierra para asimilar la enseñanza del poema: nos basta con leerlo. En la segunda se pasa de un plano literal, a ras de suelo, a los resultados del experimento, que nos llevan a “palabras mayores” [hitz larriak] pero que el poeta aparta a un lado (con ese sentimiento de urgencia tan propio de los poetas) porque no hace falta tragar tierra para descubrir que “soy portador de vida”: esa es la verdadera enseñanza. En la tercera estrofa se concluye la responsabilidad que trae consigo el descubrimiento, la necesidad de defender esa tierra o polvo que somos a sabiendas que no durará mucho. Como en tantos otros poemas vascos, esas líneas finales admiten una doble lectura político-lírica: una interpretación colectiva a la vez que otra individual, más irónica y leve. Porque “no todo es tan cansino. Por un momento / también es grato [atsegina] este ser geografía”.

El poema comienza rompiendo una de las normas de higiene básica inculcadas por todos los padres (no ingerir objetos) pero consigue dar la vuelta a la situación y dejar un paradójico buen sabor de boca que incita a seguir leyendo, algo que todo primer poema debe saber hacer. Hay una renuncia (menos es más) a utilizar artificios verbales, porque el propio experimento ya es lo suficientemente poético: “puedo dejar crecer un árbol en mi interior / y ser sin necesidad de metáforas / la sombra de alguien”. Ser tierra en conflicto, ser mapa en disputa, y sin embargo ser capaz de dar sombra, protección y cobijo a unos habitantes más o menos felices.