Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Saturday, September 29, 2012

Errugabetasuna (Wisława Szymborska)


GERTAERA

Zerua, lurra, egunsentia,
goizeko zortziak eta laurden.
Lasaitasuna eta isiltasuna
sabanako belaze horixketan.
Urrunean ebano bat
hosto betiereko berdeekin
eta sustrai luzeekin.

Bat-batean patxada goxo hori aldatu da.
Bizi nahi duten bi izaki korrika bizian.
Gazela batek ihes egiten du
lehoi eme gose bat atzetik duela.
Une batez beren aukerak berdinak dira.
Ihes doanak abantaila txikia ez du bada.
Sustrai horrengatik ez balitz,
lurretik atera dena,
estropezu horrengatik,
lau hanka horietako batek egin duena,
segundo laurden horrengatik,
erritmoa okertuz,
lehoi emeak profitatu duena
jauzi luze batez...

Errua nork duen galderari,
isiltasuna besterik ez.
Zeru errugabea, circulus coelistis.
Errugabea den terra nutrix, lurra elikagarria.
Errugabea den tempus fugitivum, denbora.
Gazela errugabea, gazella dorcas.
Lehoi errugabea, leo massaicus.
Ebano errugabea, diospyros mespiliformis.
Eta prismatikoak dituen behatzailea,
horrelako kasuetan
homo sapiens innocens.

Wisława Szymborska
Dwukropek (eusk.: ACdR)

Conversación recuperada con Alberto Caeiro (y 3)

Caeiro volvió a guardar silencio. Esperó mi intervención... pero continuó antes de que yo pudiera preguntarle nada:

—Es eso... Usted encuentra todas, o casi todas, las intenciones de la poesía zen en mis versos. Con todo, no me parece correcto afirmar (como algunas personas pretenden) que mi poesía sea un producto (o un subproducto del zen). Ni siquiera se debe hablar de 'influencia'. Apenas un encuentro. Un encuentro entre personas diferentes, que se cruzaron en el camino y se saludaron. Nada más.

»Una de las afirmaciones fundamentales del zen es la de que la vida no debe ser un misterio que comprender, sino un misterio que vivir. Esa es también una constante en mi. Pero voy más lejos: rechazo incluso el misterio. Porque el misterio no existe. Y, si existe, ¿cómo podemos vivirlo?

»Tengo dicho también que cada cosa 'es lo que es', sin depender de nuestra interpretación. Para el subjetivismo las cosas no son lo que son. Las cosas son aquello que nosotros sentimos y pensamos a su respecto. Se modifican transformadas por la imaginación. Para el objetivismo absoluto, los cosas no tienen otro sentido ni otra interpretación que ellas mismas. Son apenas 'lo que son':
La espantosa realidad de las cosas
Es mi descubrimiento de todos los dias.
Cada cosa es lo que es,
Y es dificil explicar a alguien cuanto eso me alegra,
Y cuanto eso me basta.
»Del mismo modo, el haiku expresa una visión del mundo, que los japoneses llaman sono-mama, que significa 'tal-como-es' o 'así-mismo'. Este es por tanto otro punto de concordancia. 

»Otra intención, a la que ya me referí varias veces, es la de revelar la inutilidad del pensamiento. Basho dice lo mismo:
Qué admirable
quien no piensa 'qué breve la vida'
al ver un rayo.
»Usted ya advirtió cómo mi poesía ha hecho referencia a la inutilidad de la Filosofía, de la Metafísica, del pensamiento... Ya tuvo ocasión de hablar varias veces conmigo a ese respecto... Con todo, no debemos encontrar únicamente semejanzas, aproximaciones o identidades... De hecho, si bien las disposiciones y los principios ideológicos de la poesía zen estan presentes en mis versos, el haiku es, desde el punto de vista formal, muy diferente de mis poemas. Sólo excepcionalmente algunos de mis versos revelan semejanzas formales con la poesía zen. Como por ejemplo:
Como un gran borrón de fuego sucio
el sol poniente se demora en las nubes que quedan.
Viene un silbido vago de lejos en la tarde muy quieta.
Debe ser un tren lejano.
»A pesar de ciertas semejanzas formales, no podemos decir que nos encontramos en presencia de un haiku. Para ser un haiku necesitaría más simplicidad y eliminar todos los pormenores, algo que no ocurre con mis versos. Además de eso (y, precisamente, a causa de esa ausencia de pormenores) el lector desempeña una función tan importante como la del propio poeta: al poeta le compete transmitir una imagen lo suficientemente viva como para despertar la imaginación del lector; al lector completar (o incluso recrear) los sentimientos o las ideas que no están explicitamente formulados.

»Fíjese en este poema (uno de los más celebres) que acierta plenamente en el sentido del zen:
El viejo estanque.
Una rana se zambulle:
¡plop!
»Apenas esto... Esta simplicidad... Esta ausencia de pormenores... Con todo, ¡cuanta riqueza imagética!

»El misterio del universo encuentra su explicación en el 'plop' de la rana, zambullendose en el agua. Mas no es el poeta quien explica o quien desea que el lector dé esa interpretación. ¡Es la imaginación del que lee o del que oye quien despierta!

»'El viejo estanque'... ¿Por qué no ver aqui una expresión del universo donde habitamos?

»'Una rana que se zambulle'... ¿Por qué no imaginar la insignificante presencia humana en ese mismo universo?

»'¡Plop!'... ¿Por qué no querer expresar de este modo, onomatopéyicamente, todo cuanto nos limitamos a hacer en la vida?

»Como ve, hay entre la poesía zen y mis versos diferencias acentuadas. Pero hay también, como ya hice notar, semejanzas y hasta identidad de disposiciones.

»Con todo, mi poesía entera no quiso decir más que esto: que todas las felicidades humanas son efímeras, ridículas, sin significado... cuando no se establece en nosotros el orden de la naturaleza.

»¿Qué vale un avión, un barco, un automovil o incluso un piano, si, a cambio de todo eso, podemos poseer la naturaleza toda?
Aquella señora tiene un piano
que suena bien pero no es el correr de los rios
ni el murmullo que hacen los árboles...
¿para qué tener un piano?
Es mejor tener oídos
y amar la naturaleza.
»¿Oyó hablar usted de aquel profesor occidental que un dia fue a asistir a una ceremonia de té, en Japón? Salió de la ceremonia encantado y le dijo al maestro:

»—Todo me pareció maravilloso. Pero sobre todo me fascinó una de las 'geishas'. Una joven encantadora... superior a todas las otras, en cultura, gracia, delicadeza... ¡aunque todas eran admirables!

»El maestro lo miró detenidamente:

»—Pero si apenas es una principiante...

»—¿Una principiante? —exclamó, sorprendido, el profesor—. ¿Cómo es posible, si superaba a todas las demás?

»—Por eso mismo —dijo el maestro—. Si no fuese una principiante, usted no se hubiera fijado en ella. No destacaría. Se confundiría, se integraría en el propio ritual... Pero como es una principiante...

»Y ante la estupefacción del profesor se limitó a este comentario final:

»—Observe la naturaleza. Vea como ella lo hace todo de manera tan perfecta... y nosotros ni siquiera nos damos cuenta...

José Flórido 
Conversas inacabadas com Alberto Caeiro (Porto Editora, 1987)
Trad. ACdR

Wednesday, September 26, 2012

April 1858


April 1.
I observed night before last, as often before, when geese were passing over in the twilight quite near, though the whole heavens were still light and I knew which way to look by the honking, I could not distinguish them. It takes but a little obscurity to hide a bird in the air. How difficult, even in broadest daylight, to discover again a hawk at a distance in the sky when you have once turned your eyes away!

April 2.
It is not important that the poet should say some particular thing, but should speak in harmony with nature. The tone and pitch of his voice is the main thing.
It appears to me that the wisest philosophers that I know are as foolish as Sancho Panza dreaming of his Island. Considering the ends they propose and the obstructions in their path, they are even. One philosopher is feeble enough alone, but observe how each multiplies his difficulties,--by how many unnecessary links he allies himself to the existing state of things. He girds himself for his enterprise with fasting and prayer, and then, instead of pressing forward like a light-armed soldier, with the fewest possible hindrances, he at once hooks himself on to some immovable institution, as a family, the very rottenest of them all, and begins to sing and scratch gravel towards his objects. Why, it is as much as the strongest man can do decently to bury his friends and relations without making a new world of it. But if the philosopher is as foolish as Sancho Panza, he is also as wise, and nothing so truly makes a thing so or so as thinking it so.

Approaching the side of a wood on which were some pines, this afternoon, I heard the note of the pine warbler, calling the pines to life, though I did not see it. It has probably been here as long as I said before. Returning, I saw a sparrow-like bird flit by in an orchard, and, turning my glass upon it, was surprised by its burning yellow. This higher color in birds surprises us like an increase of warmth in the day.

 

Sunday, September 23, 2012

A posthumous poem by Wislawa Szymborska

Wislawa Szymborska published about 350 poems in her lifetime. (Why so few? "I have a trash bin at home," she said.) When she died she was working on a collection entitled Wystarczy, "Enough", containing 13 poems. This is one of them:


Someone I've been observing
for some time

He doesn't come collectively.
He doesn't crowd together.
He doesn't take part en masse.
He doesn't revel noisily.

He doesn't call out
as a choir.
He doesn't declare far and wide.
He doesn't speak on behalf.
None of this questioning
in his presence -
who is for, and who is against,
thank you, I can't see.

His head is missing,
where head to head,
where step to step, shoulder to shoulder
and straight to the target,
with flyers in pockets
and a product of hops.

Where only at the beginning
is it bucolic and angelic,
because soon one group
will mix with the other
and it won't be certain
whose are, ah, whose are
these rocks and flowers,
cheers and sticks.

Indistinct.
Unspectacular.
He's employed by the City Sanitation Bureau.
At pale dawn,
from the place where it was happening,
he gathers, takes away, throws into the dumpster,
what is tacked to trees half-living,
what is trampled into the grass.

Ripped banners,
Broken bottles,
Burned effigies,
Gnawed bones,
Rosaries, whistles and condoms.

Once he found a pigeon cage in the bushes.
He took it home

and keeps it
so it can remain empty.


Wisława Szymborska (trans. Agnieszka Le Nart)
Wystarczy (Wydawnictwo a5, 2012)



Wislawa Szymborska-ren poema bat


AHOTSAK


Pauso bakarra eman eta bat-batean:
Aborigenak, ene Marko Emilio maitea.

Hanka sartu duzu Rutuluen artean.
Sabinoak eta Latinoak belaunetaraino.
Gerriraino, leporaino, sudurretaraino
Ekuoak eta Bolskoak, ene Luzio Fabio.

Nazio txikiak edonon, euliak nola.
Gaixotu egiten naute, ene Kinto Dezio.

Herri bat, hurrengoa, eta ehun eta zazpigarrena.
Fidenatoen burugogortasuna. Feliskanoen asmo txarra.
Ezetranoen itsukeria. Antemnatoen apeta.
Labikanoen eta Pelignioen ezaxola iraingarria.
Behartzen gaituzte, bihozbera gu, zorrotzak izatera
mendirik mendi, ene Gaio Klelio.

Trabarik egingo ez balute! Baina erdian daude
Aurunzioak eta Marzioak, ene Espuro Manlio.

Tarkinioak ezustean, Etruskoak norabide guztietan.
Hori gutxi balitz, Bolsinioak. Eta Beientoak.
Aulerkoak aukeran. Berdin Sapianatoak,
tai gabeko gure pazientzia agortzen, ene Sexto Opio.

Nazio txikiek ezaguera txikia dute.
Setatsuen kopurua handituz doa.
Ohitura patologikoak. Lege zaharrak.
Jainko traketsak, ene Tito Bilio.

Ernizio saldoak. Murrizinio samaldak.
Ugari dira Bestinoak eta Samnitak.
Zenbat eta urrunago, orduan eta gehiago, ene Servio Folio.

Nazio txiki penagarriak.
Beren arinkeriak gainbegiratu behar
ibaia zeharkatzen dugun bakoitzean, ene Aulo Junio.

Zeruertz berri orok mehatxatu egiten nau.
Horrela azalduko nuke afera, ene Ostio Melio maitea.

Eta neuk, Ostio Meliok, honela erantzungo nizuke:
Aurrera, ene Apio Papio maitea. Munduak nonbait amaitu behar.

Wislawa Szymborska (ACdR-k itzulia)
Nic dwa razy. Wybór wierszy (Wydawnictwo Literackie, 1997)

Saturday, September 22, 2012

A poem by Wislawa Szymborska

VOICES


You can't move an inch, my dear Marcus Emilius,
without Aborigines sprouting up as if from the earth itself.

Your heel sticks fast amidst Rutulians.
You founder knee-deep in Sabines and Latins.
You're up to your waist, your neck, your nostrils
in Aequians and Volscians, dear Lucius Fabius.

These irksome little nations, thick as flies.
It's enough to make you sick, dear Quintus Decius.

One town, then the next, then the hundred and seventieth.
The Fidenates' stubbornness. The Feliscans' ill will.
The shortsighted Ecetrans. The capricious Antemnates.
The Labicanians and Pelignians, offensively aloof.
They drive us mild-mannered sorts to sterner measures
with every new mountain we cross, dear Gaius Cloelius.

If only they weren't always in the way, the Auruncians, the Marsians,
but they always do get in the way, dear Spurius Manlius.

Tarquinians where you'd least expect them, Etruscans on all sides.
If that weren't enough, Volsinians and Veientians.
The Aulerkians, beyond all reason. And, of course,
the endlessly vexatious Sapinians, my dear Sextus Oppius.

Little nations do have little minds.
The circle of thick skulls expands around us.
Reprehensible customs. Backward laws.
Ineffectual gods, my dear Titus Vilius.

Heaps of Hernicians. Swarms of Murricinians.
Antlike multitudes of Vestians and Samnites.
The further you go, the more there are, dear Servius Follius.

These little nations are pitiful indeed.
Their foolish ways require supervision
with every new river we ford, dear Aulus Iunius.

Every new horizon threatens me.
That's how I'd put it, my dear Hostius Melius.

To which I, Hostius Melius, would reply, my dear
Appius Papius: March on! The world has got to end somewhere.

Wislawa Szymborska (trans. by Stanislaw Baranczak and Clare Cavanagh)
Nothing twice  (Wydawnictwo Literackie, 1997)

Thursday, September 20, 2012

Un poema de Wislawa Szymborska


VOCES


Apenas mueves un pie, mi querido Marco Emilio,
y, como por arte de magia, empiezan a salir Aborígenes.

Tu talón se atasca en medio de los Rutulos.
En los Sabinos y Latinos te hundes hasta la rodilla.
Ya estás hasta la cintura, hasta el cuello, hasta las narices
de los Ecuos y Volscos, mi querido Lucio Fabio.

Hay pequeñas naciones a porrillo,
hasta la saciedad, hasta lo increíble, mi querido Quinto Decio.

Una urbe, y otra, y la centésima septuagésima.
Porfidia de los Fidenatos. Mala fe de los Faliscos.
Ceguera de los Ecetranos. Indecisión de los Antemnatos.
Ultrajante desgana de los Labicanos y Pelignos.
Eso nos obliga a nosotros, tan indulgentes, a ser severos
a cada colina nueva dejada atrás, mi querido Gayo Clelio.

¡Si no estorbasen! Pero estorban
los Auruncios y los Marsios, mi querido Espuro Manlio.

Los Tarquinos por la espalda, Etruscos por todas partes.
Y además los Volsinos. Y, para colmo, los Veyentos.
Más Aulercos de lo imaginable. Item los Sapianatos,
para poner a prueba nuestra paciencia, mi querido Sexto Opio.

Las pequeñas naciones tienen pocas entendederas.
Nos rodea una torpeza que va en aumento.
Perniciosas costumbres. Leyes retrógradas.
Dioses ineptos, mi querido Tito Vilio.

Montones de Ernicios. Enjambres de Murricinos.
Pululan como insectos los Vestinos y los Samnitas.
Cuanto más lejos, más numerosos, mi querido Servio Folio.

Son lamentables las pequeñas naciones.
Su liviandad requiere tutor
detrás de cada río nuevo, mi querido Aulo Junio.

Me siento amenazado por todos los horizontes.
Así expondría, mi querido Ostio Melio, la cuestión.

A lo cual yo, Ostio Melio, te contesto a ti, mi querido Apio Papio:
Adelante. En alguna parte por fin acaba el mundo.


Wislawa Szymborska (Trad. Jerzy Skvomirsky y Ana María Moix)
Paisaje con grano de arena (Lumen, 1997)

Elizabeth Macklin-en poema bat

JUNTAGAILUA BERRASMATZEN

eta junt. 1. Maila edo izaera bereko perpausak edota sintagmak lotzen dituen partikula,
gehitze-moduko erlazioa adierazten duena. (Harluxet Hiztegi Entziklopedikoa)

Bat-batean, eta berridazten ari ginen,
eta bat erretiratu behar genuen eta
beste eta bat ezarri, eta soilik esan nahi zuena.
Gogoan errotutako ohitura, voilà, aldatu egin zen.
Berez ez hain hiztuna beti.
Bi hitzen artean:
denbora, modua,
boza, aspektua,
ekintza, gertaera,
izateko era.
Eta halaxe hasi ginen eta berrasmatzen
eta izan dadin: gure eguneroko ogia eta konplizea
berriz, baita legez kanpoko eta erepribatua—
jendaurrera ekarriz, letraz letra ahoskatuz,
eta hobea zen, eta jakintsuagoa,
eta txiki, garbi eta barkagarriagoa. Eta
voilà, egun hartan zoriontsuak izan ginen.

Antonio Casado da Rocha eta Kirmen Uribek itzulita.


(Egilearen  azalpena, eta beste bi poema, Hitzen Uberanen.)

Monday, September 17, 2012

March 1858

March 18. P. M.—To Fair Haven Hill via Hubbard's Bath.
How much more habitable a few birds make the fields! At the end of winter, when the fields are bare and there is nothing to relieve the monotony of the withered vegetation, our life seems reduced to its lowest terms. But let a bluebird come and warble over them, and what a change! The note of the first bluebird in the air answers to the purling rill of melted snow beneath. It is eminently soft and soothing, and, as surely as the thermometer, indicates a higher temperature. It is the accent of the south wind, its vernacular. It is modulated by the south wind. The song sparrow is more sprightly, mingling its notes with the rustling of the brash along the watersides, but it is at the same time more terrene than the bluebird. The first woodpecker comes screaming into the empty house and throws open doors and windows wide, calling out each of them to let the neighbors know of its return. But heard further off it is very suggestive of ineffable associations which cannot be distinctly recalled,—of long-drawn summer hours,—and thus it, also, has the effect of music. I was not aware that the capacity to hear the woodpecker had slumbered within me so long. When the blackbird gets to a conqueree he seems to be dreaming of the sprays that are to be and on which he is to perch. The robin does not come singing, but utters a somewhat anxious or inquisitive peep at first. The song sparrow is immediately most at home of any that I have named. I see this afternoon as many as a dozen bluebirds on the warm side of a wood. [...]

We find that we had virtually forgotten the note of each bird, and when we hear it again it is remembered like a dream, reminding us of a previous state of existence. How happens it that the associations it awakens are always pleasing, never saddening; reminiscences of our sanest hours? The voice of nature is always encouraging.

March 20. [...]
We find that we had virtually forgotten the note of each bird, and when we hear it again it is remembered like a dream, reminding us of a previous state of existence. How happens it that the associations it awakens are always pleasing, never saddening; reminiscences of our sanest hours? The voice of nature is always encouraging.

March 25. [...]
You might frequently say of a poet away from home that he was as mute as a bird of passage, uttering a mere chip from time to time, but follow him to his true habitat, and you shall not know him, he will sing so melodiously.

H. D. Thoreau
Journal

Trompe-l'œil

Cuando nos sentamos a escribir correos
cuando nos sentamos a escribir corremos.

Sunday, September 16, 2012

Euskaraz ikusi nahi nukeen liburu sorta

Gaur aurkeztu digute Durangoko uzta berria, eta Berriak dioenaren arabera egile ezagunen lan faltarik ez da izango udazken honetan: Kirmen Uriberen bigarren nobela, Iban Zalduaren ipuin liburua, Rikardo Arregiren poema berriak, 14 urteren buruan! Azken honek jakin-mina biziki piztu dit, eta irakurtzeko irrikan nago.

Hala ere, zerbaiten falta sumatu dut. Gogoko ditut poesia liburuak, baina baita poesiari buruzkoak ere. Batez ere, poetak berak (ez poesian adituak edo filologoak) ofizioaren inguruan dituen eskarmentua eta ikasketak zabaltzen dituenean. Poesian hasi berriak animatzeko eta laguntzeko modukoak, tailer batean erabiltzekoak.

Tamalez euskal poesian bat ere ez dut ezagutzen. Prosan bai, eta oso ona: Mikel Hernandez Abaituaren Narrazio tailerra (Erein, 2011). Jende gaztea gogoan idatzitakoa, nobelak eta ipuinak idazten trebatzeko erabilgarria. Eta bertsolaritzan ere zer edo zer badago: Xabier Amurizaren Zu ere bertsolari (Elkar, 1982), kasu.

Horrelako zerbait poesiaren arloan ikusi nahiko nuke, nire liburutegian ditudan guztiak erdarazkoak baitira. Hauexek, leitu nituen ordenean:
  1. Ted Kooser: The Poetry Home Repair Manual (University of Nebraska Press, 2005). Nire lehenengo aurkikuntza, eta idazteko gida paregabea. Poet Laureate izandakoa, Kooser dugu benetako maisu bat. Umila bezain zorrotza. Besteak beste, Tranströmer deskubritu zidan. Oso ona da metaforak eta konparaketak adierazten.
  2. Benjamín Prado: Siete maneras de decir manzana (Visor, 2000). Uste dut hau dela gaztelaniaz irakurri nuen lehengoa. Ehun orrialde eskas horiek arratsalde batean irentsi nituen. Entsegua da, ez urraska segitzeko gida. Poeta moduan erakartzen ez nauen arren, poesiarekiko lilura eta grina transmititzen bikaina da Prado.
  3. Kim Addonizio & Dorianne Laux: The Poet’s Companion (Norton, 1997). Klasiko bat. Teknikaz gain, gaiaz eta ofizioz ere aritzen da, eta ariketak ditu. Cambridgen (Mass.) erosi nuen, poesia besterik saltzen ez zuen liburu-denda batean, Grolier izenekoa.
  4. Joan Margarit: Nuevas cartas a un joven poeta (Barril & Barral, 2009). Rilkeri miresmena adierazteko modurik onena. Oso idiosinkratikoa eta pertsonala (epelak ditu, kasu, surrealismoaren kontra). Margariten poesia gustuko baduzu, gozatua hartuko duzu liburu honekin. Gainera, poeta elebiduna izanik gogoeta interesgarriak ditu bi hizkuntzen erabilpenari buruzkoak. Nire alea sinatuta daukat eta guzti.
  5. Wendy Nyemaster: Unleashing the poem within (Sourcebooks, 2008). “Women only” izan arren, liburu dibertigarria da. Poesiak-zure-bizitza-aldatuko du estilokoa, oso amerikanoa. Darabiltzan formak oso gustukoak ditut: sextina, ghazal, villanelle,...
  6. Eduardo García: Escribir un poema (El olivo azul, 2011). Egilea bigarren hezkuntzako irakaslea izanik, liburua didaktikoa da oso. Goxoa eta adimentsua, poeta hasi berri batentzako oparirik egokiena. Aipatzen duen tradizioa espainarra da, itzulpenak apenas ez ditu erabiltzen. Hasier Larretxeak oparitu zidan. Mila esker!

Saturday, September 15, 2012

Conversación recuperada con Alberto Caeiro (2)

Caeiro volvió a hacer una pequeña pausa. Reflexionó. Después continuó:

—Es eso...

Creo en el mundo como en una margarita,
porque lo veo. Pero no pienso en él
porque pensar es no comprender...
el mundo no se hizo para que pensemos en él
(pensar es estar enfermo de los ojos)
sino para que lo miremos y estemos de acuerdo...
»Pero ahora vamos a las comparaciones, a las aproximaciones... hasta ahora sólo he hablado de mis versos, y a usted le gustaría saber en qué medida se amoldan a la poesía zen. Tendré pues que ser más concreto.

»La poesía japonesa tiene una especial predilección por el haiku que, formalmente, es un pequeño poema, constituido generalmente por tres versos, en un total aproximado de diecisiete sílabas. En él, el poeta deberá expresar, no sólo un determinado estado de espíritu, sino también sugerir una imagen, suficientemente viva para despertar la imaginación del lector o del oyente.

»El haiku se inspira en los temas más simples y más vulgares de la vida cotidiana, hechos que, en apariencia, podrán parecer insignificantes, pero que de hecho no lo son para quien ha aprendido a ver según esa perspectiva que he expresado en mis versos.
 

»Con todo, el haiku sólo deberá decir aquello que es necesario, aquello que es imprescindible. No deberá contener palabras inútiles, en lo que difiere radicalmente de la poesía occidental, donde casi siempre se verifica cierta tendencia a acumular pormenores...
 

»Formalmente, mis versos nada tienen que ver con el haiku. Pero contienen, eso sí, muchas de las disposiciones y de las intenciones de esa poesía. Atienda, por ejemplo, a este haiku de Gochiku:
Sobre una rama seca 
está posado un cuervo 
en el atardecer de otoño.
»Fíjese en que no hay palabras inútiles, excusadas... aquí no hay ninguna explicación, ningún esfuerzo descriptivo... sólo una intención demostrativa. Sólo una intención demostrativa, que está en conformidad con la expresión fundamental del zen: mostrar una vez vale más que decir cien veces. Siempre lo he dicho en mis versos. Nadie podrá negar que ver ha sido siempre una constante de mi poesía. Ver es 'nuestra única riqueza':
En las ciudades la vida es más pequeña
que aquí en mi casa en la cima de este otero.
En la ciudad las grandes casas cierran la vista con llave,
esconden el horizonte, empujan nuestra mirada lejos de todo el cielo,
nos empequeñecen porque nos quitan lo que nos pueden dar los ojos ,
y nos empobrecen porque nuestra única riqueza es ver.
»Pero fíjese: aquel haiku que cité anteriormente no sólo expresa una intención demostrativa. Expresa también el desapego de ver todas las cosas suceder por sí mismas, independientemente del yo pensante que las observa y analiza. Las cosas suceden con una milagrosa espontaneidad natural. 

»¿No fue siempre eso lo que yo dije? ¿No fue siempre eso lo que yo hice?

»Mis versos siguieron siempre el destino de la naturaleza. Crecieron y florecieron como los árboles... son expresión de algo que no depende de mí como individualidad distinta del proceso natural. Son cierta cosa que no se puede esconder; cuyo destino tiene que ser mostrado a todo el mundo, porque ese es su propio destino:
Ese es el destino de mis versos.
Los escribí y debo mostrarlos a todos
porque no puedo hacer lo contrario
como la flor no puede esconder el color,
ni el río esconder que corre,
ni el árbol esconder que da fruto.
»Pero también hay otras intenciones. Decía Basho, un gran maestro zen, que para escribir un haiku hace falta un niño de 'cinco palmos de altura'. Es que, en realidad, los poemas de Basho tienen la objetividad inspirada que el niño revela al expresar su asombro, y nos lleva a sentir de nuevo el mundo, como cuando nuestros ojos atónitos lo vieron por primera vez. Vea este poema de Basho:
Enciende el fuego;
te mostraré una cosa bonita:
¡una gran bola de nieve!
»Esta objetividad absoluta del niño que mira maravillado al mundo siempre fue lo que yo quise revelar en mis versos. Ya lo dije varias veces durante nuestras conversaciones:
Sé tener el pasmo esencial
que tiene un niño si, al nacer,
reparase en que nació de veras...
me siento nacido a cada momento
a la eterna novedad del mundo...
José Flórido 
Conversas inacabadas com Alberto Caeiro (Porto Editora, 1987)
Trad. ACdR

Friday, September 7, 2012

Un poema de Christian Morgenstern-en poema bat


Atzo Jesse Prinz-ek irakatsi zidan, eta gaur nik itzuli dut:

DAS MONDSCHAF

Das Mondschaf steht auf weiter Flur.
Es harrt und harrt der großen Schur.
Das Mondschaf.

Das Mondschaf rupft sich einen Halm
und geht dann heim auf seine Alm.
Das Mondschaf.

Das Mondschaf spricht zu sich im Traum:
"Ich bin des Weltalls dunkler Raum."
Das Mondschaf.

Das Mondschaf liegt am Morgen tot.
Sein Leib ist weiß, die Sonn ist rot.
Das Mondschaf.

ILARGIARDIA
(Christian Morgenstern)

Ilargiardia zelaian alderrai,
motzaldiaren zai.
Ilargiardia.

Ilargiardiak bete du ahoa
eta goiko larrera mantso doa.
Ilargiardia.

Ilargiardiak ametsetan bere buruari:
"Espazio sakon eta iluna naiz ni."
Ilargiardia.

Ilargiardia egunsentian datza hila.
Ardia da zuria, eguzkia gorria.
Ilargiardia.

THE MOON SHEEP

The Moon Sheep, on the lea forlorn,
Stands and is waiting to be shorn.
The Moon Sheep.

The Moon Sheep munches just two stalks
And to its alp it gently walks.
The Moon Sheep.

The Moon Sheep mutters in its sleep:
"I am the world-space, dark and deep."
The Moon Sheep.

The Moon Sheep, in the morn, lies dead.
The sheep is white, the Sun is red.
The Moon Sheep.

Monday, September 3, 2012

Conversación recuperada con Alberto Caeiro (1)

Mis lecturas favoritas este verano han sido The Golden Notebook de Doris Lessing y Poemak pluralean, la primera antología de Pessoa en euskera, a cargo de Iñigo Roque. Esta última me ha llevado 25 años atrás, cuando leí el "drama en gente" por primera vez, en portugués. Y me ha llevado también ha rebuscar en los cajones, hacer limpieza en mi ganbara (el desván o "sobrado", como lo llaman en Segovia) y encontrarme con un viejo texto que traduje por esa época. Son las "conversaciones inacabadas con Alberto Caeiro", del escritor portugués José Florido, cuya traducción me va a dar para varias entradas.

¡Y hay poetas que son artistas
y trabajan en sus versos
como un carpintero con sus tablas!...
¡Qué triste no saber florecer!
¡Tener que poner verso sobre verso, como quien construye un muro,
y ver si está bien, y si no tirarlo!...
(Alberto Caeiro)

—¿Es verdad que el Maestro fue influenciado por la poesía japonesa, particularmente en lo que se relaciona con la tradición zen? —comencé por prenguntar a Alberto Caeiro.— Parece haber de hecho la misma actitud ante la vida... ¿todo eso fue por acaso o hubo intención de su parte?

Caeiro sonrió:

—No, no hubo cualquier intención de mi parte en expresar, de cierto modo, en mis versos, el mensaje contenido en la poesía zen. Pero tampoco fue por acaso, porque el acaso no existe. Fue un encuentro. Un encuentro que siempre acaba por acontecer cuando alguien vive una experiencia semejante a la de otras personas. Cruzamos nuestro camino con el de los otros... Fue apenas eso. Y si no hubiera acontecido así, dejaría de haber espontaneidad y autenticidad en mis versos, lo que para mí es fundamental. Por eso mismo, no puedo aceptar que se atribuya cualquier designación a mis versos, porque ni estoy ni nunca estuve afiliado a ninguna escuela literaria o filosófica.

»Si quieren que les hable del zen y de la poesía japonesa, estoy a su disposición; si quieren que descubra puntos de vista comunes entre mi actitud existencial y la del zen, también estoy a su disposición... Pero, por favor, no pongan nombres a mis versos. Porque mis versos sólo pueden ser míos si no les atribuyen ningún nombre.

Caeiro hizo una pausa y aguardó mi reacción.

Y yo pedí con entusiasmo que el Maestro hiciese una aproximación entre sus versos y la poesía japonesa.

—Realmente... —continuó Caeiro— hacer poesía, para mí, no difiere esencialmente de lo que hacen las montañas, los rios, las plantas, las aves... Expresar la Naturaleza.

»No soy, por tanto, un yo pensante separado de la realidad. No soy un yo pensante que trabaja en el lado exterior del mundo natural. Soy la propia naturaleza. Soy los ríos que corren y no los ríos que veo correr. Soy los árboles que crecen y que fructifican y no los árboles que veo crecer y fructificar. Soy las flores que florecen y no las flores que veo florecer.

»¡Soy la naturaleza!

»En eso estoy enteramente conforme con el zen. Mejor: en eso me identifico con el zen, para quien los poderes constructivos de la mente son tan naturales como las acciones de las plantas, de las flores o de las abejas...


»Para mí

... la única galería de arte es la tierra toda
que varía y está siempre bien y siempre es la misma.

»En eso estoy conforme con el zen, cuya poesía es, como la mía, la expresión de la naturaleza. Además, no sólo la poesía, sino todo el arte zen se plantea como un trabajo de la naturaleza, sin disonancia o conflicto entre el elemento natural y el elemento humano.

»En eso estoy conforme con el zen. Pero, repito: no hubo intención por mi parte en reflejar en mis versos el mensaje de la poesía japonesa. Fue un encuentro. Una comunión. Una comunión que sirve apenas para probar que hay un fondo común y universal en la naturaleza humana; una comunión que sirve para demostrar que no hay verdades que pertenezcan exclusivamente a occidente y otras verdades que pertenezcan apenas a oriente. Sino que hay una única verdad, que no puede ser explicada porque está más allá de las operaciones lógicas del pensamiento — pero a la que todos conseguimos llegar, cuando nos encontramos en el punto más elevado de nuestro espíritu, de nuestra inteligencia, de nuestro entendimiento... Llamar a eso zen, neopaganismo... es poner nombres. Nada más... Y yo no quiero que pongan nombres a las cosas. Lo importante es ver, sentir la experiencia real que hay por detrás de todo.

»Tanto para el zen como para mis versos el mensaje expreso es el de que la liberación sólo es posible cuando estamos integrados en la naturaleza.

»Siempre que el pensamiento y la naturaleza establecen entre sí una relación de dualidad no hay liberación. Mas, si el pensamiento deja de ser una realidad distinta de la naturaleza; si el pensamiento es la propia naturaleza; si el pensamiento es los árboles que crecen, los ríos que corren, el sol que ilumina y la noche que viene a cubrir de sombra la tierra, entonces el pensamiento ya no se puede llamar pensamiento...

José Flórido

Conversas inacabadas com Alberto Caeiro (Porto Editora, 1987). Trad. ACdR