Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Tuesday, January 22, 2013

Notas (breves) sobre microliteratura

Para empezar yo distinguiría entre microrrelato y aforismo. Los primeros son narrativa en su expresión mínima, mientras que los segundos tienen mucho de máxima moral: se parecen más a un refrán o a una observación aguda y veloz, como los que agrupaba Nietzsche en la sección de “sentencias y flechas”. Nuestra cultura ha conservado aforismos desde la antigüedad, con las sentencias de los Siete Sabios de Grecia o el bíblico Libro de los Proverbios.

Lo que sí tienen en común microrrelato y aforismo es su brevedad, desde los 140 caracteres (o menos) de un twit hasta un párrafo de no muchas líneas. Eso genera una falsa impresión de facilidad: todo el mundo tiene alguna ocurrencia más o menos ingeniosa o lapidaria de vez en cuando, pero reunir cinco páginas de ellas no es tan sencillo, y eso es lo que pedimos en el Oihenart, en el que premiamos colecciones de aforismos, no ejemplares sueltos.

Microrrelato y aforismo son un género muy personal. Como en ellos sólo entra lo absolutamente esencial, ese equipaje imprescindible retrata muy bien a un escritor, y los buenos son inconfundibles, tanto que hay autores que han creado su género propio: no es lo mismo una “greguería” de Gómez de la Serna que un “pecio” de Sánchez Ferlosio o una “chincheta” de García Máiquez.

Pero no creo que sea esa la razón por la que últimamente se han puesto de moda, sino más bien por la fragmentación de nuestro modo de vida. Mi tiempo de lectura se ha atomizado y sólo en vacaciones tengo margen de maniobra suficiente para embarcarme en un transantlántico como Martutene (con todo, esta meganovela está estructurada en pequeñas secciones narrativas, cada una con su título, lo que a veces le da cierto aire aforístico). Aforismos y microrrelatos son píldoras literarias autocontenidas, que puedo disfrutar de principio a fin en cualquier ocasión.

Además, son géneros de lo más agradecido, dan mucho juego. Basta pensar en el célebre microrrelato de Monterroso (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”) o el citadísimo refrán de Axular (“Dabilen harriari etzaika goroldiorik lotzen”, que lo mismo sirve para una sala en la exposición Badu Bada que para un disco de Ruper Ordorika).

Tienen la máxima portabilidad, lo que les hace muy atractivos para darles difusión: con un sólo pantallazo en diez segundos puedes proyectar un aforismo, un microrrelato o un poema breve como un haiku, y hoy vivimos rodeados de pantallas: no sólo en el trabajo, sino también en la calle, los medios de transporte, las salas de espera... Y, dando difusión a la obra, también se lo das al tema, lo cual es muy interesante en las tareas de extensión universitaria, divulgación o transferencia del conocimiento, etc.

Por otro lado, si organizas un certamen tienes que asegurarte que el jurado lea con atención todas las obras presentadas anónimamente, y esto es mucho más factible en un concurso de aforismos que uno de novela. Esta manejabilidad del género aumenta la participación, tanto en cantidad como en amplitud: es más fácil para un estudiante o un jubilado estrenarse con una colección de aforismos que con una obra que requiera un esfuerzo más sostenido y unitario temáticamente.

Con el Oihenart intentamos que los jóvenes empleen Twitter para algo más que para chatear, pero de hecho hay gente que lo ha integrado perfectamente en su práctica creativa o productiva. Hay un fenómeno curioso, de ida y vuelta. Un tuit, si es respondido, puede generar una entrada en un blog y esta una columna en el periódico, que a su vez es tuiteada y genera nuevos comentarios, entradas, columnas y hasta recopilaciones de artículos... eso ha convertido a muchos periodistas en un aforistas por necesidad, en profesionales no ya del micro, sino de lo micro.

Y últimamente también pasa lo mismo con algunos escritores. Aquí tenemos a verdaderos especialistas como Ramón Eder, un aforista de nivel internacional, y en euskera Bixente Serrano Izko y Ana Urkiza han publicado libros íntegramente dedicados a ese género. Iban Zaldua tiene relatos magníficos, algunos muy breves, como los de “Biodiskografiak” o el que cierra su último libro, “Idazten ari dela idazten duen idazlea”.

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