Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Monday, December 9, 2013

2652 poemas (renku warm up)

La entrada por la cual durante este mes transitará la 8ª edición del Carnaval de Humanidades ya está en el blog de la Facultad de Ciencias de mi universidad. En ella, Marta Macho Stadler nos propone el tema "Literatura y matemáticas" y recuerda cómo el Oulipo propició verdaderas obras de arte de la literatura por medio de restricciones en la escritura, operaciones mediante. No puedo menos que sumarme a la iniciativa: hacer más con menos siempre ha sido lo mío.

Mi experiencia es que, contra lo que pudiera esperarse, acotar el conjunto posible de temas y otros recursos retóricos hace más fácil la creación literaria, o como mínimo el entretenimiento. Al fin y al cabo, ¿qué son las formas poéticas tradicionales sino un conjunto de restricciones métricas y prosódicas, que por razones musicales y mnemotécnicas vamos transmitiendo?

Tal vez menos conocida sea otra clase de restricciones: aquellas que afectan no tanto a la forma sino al contenido o tema (aunque, como he sugerido, los temas también son recursos y, por ejemplo, la elegía tiene determinadas restricciones formales, como no mencionar el nombre de la persona fallecida). Con su intención de proporcionar un elenco de alusiones tan amplio como el universo, el renku tiene todo un conjunto de elaboradas reglas que indican a los participantes en este poema colectivo qué tema, objeto o estación deben tratar en la siguiente estrofa para no repetirse y completar así ese mandala hecho con palabras tan propio de la cultura japonesa.

Aunque sea en ambiente festivo y entre amigos, el renku es un ejercicio de poesía cooperativa y da miedito. En un taller de iniciación a la creación literaria que tengo más o menos preparado, utilizo varios juegos para eliminar inhibiciones y superar el bloqueo que se presenta al intentar escribir poesía en público. Uno de estos ejercicios me lo sugirió la lectura del libro de Glyn Maxwell que citaba en mi anterior entrada. Sólo se necesita una baraja de cartas. He aquí el planteamiento, que he adaptado al naipe español.

Cada palo es una situación en la que hay que imaginarse. Espadas: estás sola. Copas: estás con un ser querido pero las cosas no van bien. Oros: van bien. Bastos: estás acompañada por dos, por doscientas, por dos mil personas. Y también damos significado a los números y figuras, así: dos, hace calor; tres, mucho frío; cuatro, cerca de alguna clase de fuego; cinco, cerca del agua; seis, amanece; siete, el sol se pone; ocho, estás bajo tierra; nueve, por lo tanto llueve; diez, nieve; con la sota estás en una cama, haciendo algo que se hace bien allí; el caballo trae alguna clase de peligro; el rey significa que estás sentada a la mesa, comiendo o hablando. ¿Y el as? Pues la muerte, o algo sobrenatural.

Pongamos que te ha tocado la sota de espadas: estás sola en la cama, durmiendo a pierna suelta. El ocho de bastos: un atestado vagón de metro. Así leída, la baraja es una máquina de generar 13 x 4 = 52 situaciones, todas diferentes. ¿Y qué hacemos con ellas? Obviamente, jugar a componer algo, en solitario o mejor en grupo, porque ya no tenemos que inventar nada, sino improvisar sobre la situación propuesta por el azar. Barajar las cartas y repartir una a cada participante. 15 minutos para escribir una estrofa de tres versos. Si cuentas algo personal nadie se va a dar cuenta, así que no hay presión. A continuación viene lo bueno: cada uno pasa su estrofa al compañero de al lado, quien tendrá otros 15 minutos para leerlo en silencio y escribir otra estrofa de dos versos que de alguna manera sutil enlace, complete, responda o transforme la estrofa que le han pasado, pero manteniendo algún elemento de la que escribió inicialmente. Llega entonces el momento de servir algo reconfortante --estamos en diciembre-- y hacer una ronda de lectura en voz alta para compartir comentarios e impresiones.

Y si alguien pregunta cuántas situaciones nuevas pueden generarse al combinar dos cartas, siempre podemos pasar de la poesía japonesa a las mates de BUP. Primero pensé en las variaciones, pero luego me lié mirando fórmulas y pensé en combinaciones de 52 elementos tomados de 2 en 2 sin repetición. Demasiado complicado para ser verdad. Menos mal que Marta me recordó que en este juego el orden de los factores sí altera el producto (no es el mismo poema el que va de la situación A a la B que el que hace el recorrido inverso) y me dió la fórmula de las variaciones, con el factorial luciendo signo de exclamación:

V(n,k) =  n! / (n-k)!
V(52,2) = 52! / 50! = 52 x 51 = 2652



Esta entrada participa en la VIII Edición del Carnaval de Humanidades, cuyo blog anfitrión es ::ZTFNews. 

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