Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Thursday, January 23, 2014

Dos poemas de Kepa Lukas

Hay en el primer libro de Ray Bradbury, Dark Carnival (1947), un relato llamado “The Night” (que luego recicló en Dandelion Wine) donde eres un chico de 8 años en un pueblecito al anochecer. Hay un padre ausente, un hermano que llega tarde y una Madre que sale contigo a buscarlo. Hay un barranco donde cesa la civilización, allí donde descubres cierto anticipo de la muerte:

Your belief in your private world is shattered. You feel Mother tremble. Why? Is she, too, doubtful? But she is bigger, stronger, more intelligent than yourself, isn’t she? Does she, too, feel that intangible menace, that groping out of darkness, that crouching malignancy down below? Is there, then, no strength in growing up? no solace in being an adult? no sanctuary in life? no flesh citadel strong enough to withstand the scrabbling assault of midnights? Doubts flush you. 

Este pasaje me lo ha recordado una reciente plaquette de Kepa Lukas, titulada "Decadencia", que reúne dos docenas de poemas contenidos en 8 versos y acompañados de 8 ilustraciones del autor, que escribe tanto en euskera como en castellano. Kepa es pintor además de poeta oculto, o de culto, porque si hay un Donostia Sound en poesía, Kepa sería de los pocos que ha renunciado a la “alfalfa en los amenos prados / del Parnaso local” (Miguel d’Ors). Nada de eso le hace falta a quien encuentra en el cielo “cuanto más azul más razones de existencia.” Entre otras, el olor de cierta planta que al llegar el verano coloniza la mente, y que Kepa describe ejercitándose en esa politización estética (entendida como una sutil y utópica fraternidad) que es uno de los rasgos permanentes de su obra:

Desfilamos por el mundo breve que presides, 
vuelta la cabeza hacia el estrado de tus flores. 
Nadie es pobre y nadie necesita enriquecerse 
en el nuevo régimen que impone tu perfume. 
El tiempo reconoce el gobierno de tu aroma 
y adoctrina cada instante para la vida.

Hay poemas solares como ese, pero también noches “de alta gama” que recorrer “en sentido inverso al futuro y al desamparo”, yendo juntos “hacia el esplendor sin himno que cantar.” Claridad y lucidez, sí, pero con cero prosaísmo y máxima intensidad lírica. Y, más que decadencia, lo que encuentro es esa duda de Bradbury que preside el poemario, una plegaria carnal a “Que el espíritu de las probabilidades / me mantenga hoy también distanciado del dolor.” Dejo aquí dos de esos poemas para celebrar el doble regreso de Kepa, a la literatura y al mundo:


Inspiración

De nuevo la ayuda solidaria del azar,

la explosión controlada de la intimidad,

el verbo que gira en la glorieta de la idea, 
el momento acorralado por los proyectos, 
la atención concentrada en los detalles,

la visión retenida en el arcén de las cosas.

De nuevo la presencia activa de la vanidad 
intercambiando bisutería con los egos.


Luna

La luna ha decidido repartir riqueza.

Ha reventado la caja fuerte de la noche

y un perfil de plata delata a las sombras.

La distancia se pierde en caminos de titanio, 
estelas de diamantes atraviesan los charcos.

Llega el día con el resto de la fortuna 
a darnos el salario mínimo de belleza: 
monedas de trébol y rocío sin quilates.

2 comments:

  1. Me encantan estos versos.

    ¿Sería mucho pedir que publicaras alguno más?.

    Gracias anticipadas.

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  2. Será un placer, esta misma noche.

    Gracias a ti y un saludo.

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