Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Wednesday, January 29, 2014

La tradición islandesa del silencio

En aquellos días, el silencio era uno de los pilares fundamentales de la cultura islandesa. La gente no solucionaba sus asuntos conversando y eran más hábiles leyendo silencios que preguntando. La gente pensaba sin más que era posible pasarse toda la vida callado, o se imaginaba que los demás iban a pasarse toda su vida sin hablar. Pero eso era comprensible, en cierto modo, porque entonces estábamos empezando a salir de una convivencia silenciosa en tierra y mar, cuando las palabras eran innecesarias para el duro trabajo y lo mejor era guardarlas en un libro que se podía tener en la sala de estar o en el dormitorio. Sin embargo, ese fue precisamente el motivo por el que la lengua islandesa no cambió en absoluto durante mil años. No la utilizábamos en absoluto.

Durante siglos, en Islandia se habló muy poco. Y es que la gente apenas coincidía. Y cuando coincidían, se esforzaban sistemáticamente por evitar la conversación. En la sala de estar escuchaban lecturas; en la iglesia, sermones; en las grandes congregaciones, panegíricos, y cuando empezaron a aumentar los encuentros multitudinarios, en el siglo XX, se desarrolló el completo silencio comunal siguiendo normas establecidas. De forma que las únicas vías de uso de la lengua eran las mencionadas lecturas que se hacían en casa, poemas y cartas. El islandés era una lengua escrita en mucho mayor grado que una lengua hablada. Solo cuando empezamos a aprender otros idiomas nos dimos cuenta de que la lengua podía usarse para cosas que no fueran componer poemas, escribir y leer. (Aunque Lóa me dice que la enseñanza del danés en las escuelas del país sigue atada al libro.) Todo eso dio como resultado nuestra envarada lengua hablada, escritural de origen y fría porque durante siglos la tuvimos guardada en un congelador.

He oído decir que este gran silencio de Islandia se produjo porque se había establecido un pacto con los países nórdicos: ellos nos dejaban en paz a nosotros y a cambio nosotros conservábamos su idioma, que ellos estaban perdiendo a toda velocidad como consecuencia de sus devaneos con las cortes alemana y francesa. Y lo que uno guarda para otros no puede tocarlo. Pero lo cierto es que dejaron de cumplir el acuerdo, porque antes de que nadie se diera cuenta nos habíamos convertido en su colonia y, aunque habíamos conservado su lengua durante mil años, reluciente y prácticamente intacta, no la quisieron para nada y decidieron que utilizáramos nosotros los restos aguados del oro que habíamos conservado, el latín del norte.

De modo que los islandeses vamos por ahí con un tesoro en el pico, circunstancia que nos ha caracterizado más que ninguna otra cosa. Por lo menos no «malgastamos» palabras sin necesidad. El problema con el islandés es más bien que resulta demasiado grande para un pueblo tan pequeño. En internet leo que cuenta con seiscientas mil palabras y más de cinco millones de formas léxicas. De modo que la lengua es mucho mayor que la nación.

Otros pueblos conservaron palacios y utensilios, pero nosotros no tenemos nada de eso, solo historias y metros poéticos, y seguimos utilizándolos. Por eso, en cuanto empezamos a hablar nos sale ese metro poético nuestro que llamamos antiguo. He aprendido perfectamente otros idiomas y casi nunca suenan solemnes, porque están destinados al uso cotidiano.

Hallgrímur Helgason (trad. de Enrique Bernárdez)
La mujer a 1000º (Lumen, 2013), pp. 109-11

2 comments:

  1. No conozco a este escritor aunque sí he visto la peli 101 ReyKjavik, de la que, según leo por ahí, fue guionista.
    Entre los islandeses sólo había leído a la escritora Olafsdóttir (Rosa cándida) y cuatro o cinco libros de Indridason, que por cierto, uno de ellos se titula Silencio Sepulcral.
    Saludos

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  2. Sí, Kepa, la peli está basada en su primera novela. El traductor es el mismo que hizo Rosa cándida, y por así decirlo son novelas complementarias: esa es una novela hecha por una mujer que trata de meterse en la piel de un hombre, y esta lo contrario: casi 700 páginas contándonos la historia de una mujer y con ella la de Islandia y buena parte del resto del mundo durante todo el siglo XX. Tiene sus altibajos, pero también pasajes gloriosos como este. Saludos.

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