Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Tuesday, December 29, 2015

Soberanía lingüística: poesía y emancipación (2)

Este fin de semana he visitado Ikimilikiliklik, la instalación audiovisual dedicada a recrear el universo de J. A. Artze en el San Telmo Museoa. Es gratis y muy recomendable. Al verla, o experimentarla, pensaba que los tiempos de activismo político suelen corresponderse con momentos en los que la poesía se socializa con una intensidad especial, que no es lo mismo que decir que la poesía se vuelva necesariamente “poesía social”. Las imágenes que proceden del Ikimilikiliklik bidekidekaria, el espectáculo que los hermanos Artze llevaron a las plazas vascas junto a Mikel Laboa entre 1974 y 1978, muestran recintos atestados de público. Y lo que se muestra en ellas es tan rompedor como, pongamos, lo que han hecho en 2015 por aqui Jule Goikoetxea, Danele Sarriugarte y Kattalin Miner con su perfomance Erractus, esta vez con el feminismo como leit motiv.

Estoy con Jose Luis Otamendi cuando dice, en una entrevista con Lander Garro en el último número de Hegats, que “parece que algo se avecina en relación con las lecturas de poesía. Ciertas actividades ante el público son síntomas muy interesantes.” Naturalmente, de los 70 a esta parte ha habido mucha poesía y mucho activismo. Habría muchos ejemplos, pero no quiero dejar de recordar EzinKomuniKazioA, una lectura sobre la cosa nostra que organizaron Iban Zaldua, Arantza Ozaeta, Ixiar Ortuondo y Gerardo Markuleta allá por el año 2000. Esto por lo que se refiere a la escena vasca, pero me da la impresión que algo similar está pasando en otros lugares, y cada vez con mayor intensidad.

Como forma de innovación social, la poesía puede ser la “utopía de la lengua”, como dice Atxaga en Muskerraren bidea: experimentos de innovación lingüística para que una lengua diga mejor, con mayor precisión y belleza, cosas que son difíciles de expresar para todas. Pero no confundamos la poesía con los sueños: la poesía trata de hacer visible y memorable aquello que ya existe, pero que no vemos o recordamos con claridad. Tal vez por ello en humanidades y ciencias sociales comienza a crecer el uso de la poesía en estudios cualitativos: porque nos muestra en alta resolución fenómenos que de otro modo veríamos borrosos y desdibujados, pero que no por ello dejarían de tener consecuencias muy reales. Uno de los fenómenos que desafía hoy a las sociedades contemporáneas es el reto del pluralismo: cómo articular consensos compartidos para hacer posible la convivencia entre diferentes concepciones de la vida. ¿Puede contribuir la poesía a sacar a la gente de su ensimismamiento y forjar una comunidad compartida?

Como hipótesis creo que que sí, si consideramos que la presencia de la poesía en la esfera pública está relacionada con algunas prácticas democráticas, y siempre que entendamos  “poesía” en sentido amplio, como toda forma de creación lingüística (escrita, verbal o audiovisual) susceptible de compartirse en la esfera pública. Para ello, siguiendo a Habermas, hay que entender cómo se relacionan dos grandes conquistas de la modernidad --la autonomía privada y la autonomía pública-- mediante la deliberación. Este vínculo es especialmente claro en democracia, porque (aunque sólo sea como un ideal regulativo, que nunca se alcanza pero que orienta la práctica real) una democracia es tanto más fuerte cuanto más deliberativa. Autores como Benjamin Barber han resaltado ese carácter lingüístico de la democracia, entendida como el sistema político en que la ciudadanía se define a sí misma mediante el debate y la toma de decisiones colectiva.

En democracia, el intercambio lingüístico mantiene la autonomía mediante la deliberación y el ejercicio de cierta “soberanía sobre el lenguaje” cuyo ejemplo más extremo sería la creación poética, pero que está implícito en cualquier intercambio cívico. Por ello, la cultura democrática se manifiesta bajo la forma de prácticas discursivas construidas por y para la ciudadanía, prácticas que nos permiten articular mejor nuestras vidas públicas y privadas, nuestra identidad individual y colectiva. Esa sería la razón por la que las prácticas que sostienen una cultura literaria en particular también promueven la autodeterminación cívica. Pero en el mundo real no siempre es posible deliberar en directo y en persona, así que a menudo tenemos que incluir en la deliberación el punto de vista del otro, evocar su voz, y para ello la poesía también es una herramienta valiosa. No tanto como producto cultural, sino como un proceso cuyas condiciones de posibilidad y socialización son las que garantizarán que el otro evocado sea lo suficientemente concreto y plural.

La poesía muestra cómo ven las culturas el mundo (se lo leí hace poco a Hedoi Etxarte en Argia) y, cuando se practica en público, la pluralidad intrínseca de una sociedad democrática convierte a la poesía y sus múltiples voces en un experimento de cultura para la convivencia, alimentando prácticas discursivas que van más allá de la poesía como producto cultural. Por ello mi conclusión última no es tanto subrayar la necesidad de la poesía, que a fin de cuentas no necesita muchos medios para sobrevivir en el valle que ella misma excava, sino enfatizar la necesidad de una cultura democrática para que el programa ilustrado-romántico puede convertirse en una práctica cultural verdaderamente emancipadora.

Tuesday, December 22, 2015

Mail & Mall

Anoche vimos con los niños You've Got Mail, una peli de finales de los noventa con Meg Ryan y Tom Hanks. La tenía vista pero sólo recordaba el perro, que no hace gran cosa salvo intentar humanizar al personaje de Hanks, bastante detestable por lo demás. En 1998 ya usábamos correo electrónico, pero no sabía que la película fuera tan profética en lo social y político. Parece una comedia romántica pero el mensaje es descorazonador. El capitalismo cerrará sin piedad las pequeñas tiendas de tu barrio y a cambio abrirá grandes superficies con variedades de café y silloncitos; te dará una identidad construida a base de elecciones triviales, click click click, y te seducirá por Internet. Todo muy hipster, muy low cost, todo muy real. Pobre de Meg...

Thursday, December 17, 2015

Dragomán

Como traductor soy más bien autodidacta. Pero hoy me he acordado de José Luis Arántegui (aka Reny Poch), con quien coincidí en los años de la Facultad en Zorroaga, traductor de Karl Kraus, escritor y poeta. Tenía impreso “trujamán” en su tarjeta de visita y fue él quien me enseñó el vocablo: según parece, el trujamán (también llamado trujimán o dragomán; turgumán en el árabe hispánico original) era un intérprete informal que auxiliaba ciertas transacciones comerciales durante la Edad Media. A diferencia de los traductores formales, el trujimán tenía una preparación técnica limitada y sólo servía para hacer negocios puntuales en un campo comercial específico.

Yo tampoco soy un traductor profesional y mi dominio de competencia es bastante limitado: aunque he traducido más cosas --generalmente pro bono, o sea, por la cara--, lo único que sé traducir bien es la obra de Thoreau, porque a él sí que me lo he trabajado. Así que debo ser más dragomán que otra cosa. Por otra parte,  Arántegui era --es, espero-- un escritor culto, oculto y prodigioso, así que también me gusta considerarme su discípulo informal, su infiel Padawan.

Wednesday, December 16, 2015

Sobre la poesía como práctica cultural emancipadora

Cuando Nussbaum (2013) sostiene que apelar a las emociones mediante “los símbolos, los recuerdos, la música, la narrativa o la poesía” proporciona un apoyo complementario a los principios de justicia social, está defendiendo el discurso estético-afectivo como medio para educar la sensibilidad moral y política. Y lo hace dentro de una tradición que se remonta a Kant y Schiller (quien, en su segunda carta sobre la educación estética, escribió que “es a través de la belleza como se llega a la libertad”) pasando por el romanticismo que, en su versión alemana, apuesta por aunar racionalidad y sensibilidad, ilustración y estética, logos y mito. Ese era el programa de Hegel, Schelling y Hölderlin en Die älteste Systemprogramm: “Mientras no hagamos estéticas, es decir mitológicas, las ideas, ningún interés tienen para el pueblo, e inversamente: mientras la mitología no sea racional, el filósofo tiene que avergonzarse de ella. Así tienen finalmente que darse la mano ilustrados y no ilustrados, la mitología tiene que hacerse filosófica para hacer sensibles a los filósofos.”

Ahora bien, como apunta Fernando Broncano en su blog, el programa no ha sido realizado, la promesa del romanticismo liberal --llegar a la libertad por medio de la belleza-- no se ha cumplido. En el mundo actual la belleza no es emancipadora, no al menos en la cultura hegemónica, donde se ha convertido en un bien de consumo más. Los mitología de nuestros días no es ilustrada pero “sin la razón la sensibilidad está colonizada y ciega, se convierte en algo plástico”; para emanciparla, añade Broncano glosando a Spivak (2012), hay que buscar la razón fuera del programa schilleriano, meramente teórico y académico, y experimentarla como una praxis sensible, “como una forma de estar-con, de estar-entre, de transformar y ser transformado” por la cultura subordinada.

¿Cómo se educan la razón y la sensibilidad en una era de globalización? Spivak dedica parte de su tiempo a las escuelas de los barrios de su tierra de origen: “enseñando lenguas, enseñando la tensión entre ellas y enseñando a mirar alrededor”, en la apta formulación de Broncano. Pero hay otras vías. Sea en una escuela primaria en la India o en un taller de poesía en Euskal Herria, esos tres aprendizajes --el de una lengua, el de las tensiones entre ella y otras, el de la mirada que las descubre-- están presentes en el esfuerzo de descifrar un poema. Mediante la lectura lenta y la escucha atenta aprendemos la lengua del poema y a mirar mediante él, y a menudo lo que nos revela es una situación de diglosia, de subordinación o de injusticia ante la cual el poema proporciona alguna clase de esperanza de transformación.

No se trata, pues, de rescatar la poesía como ejercicio elitista, sino como práctica cultural emancipadora. Pero hay aquí un problema: ¿para qué sirve la poesía? De por sí el poema es soberano; si no quiere dejar de ser poema y convertirse en un mero slogan no se pondrá fácilmente al servicio de ningún programa. Comentando junto a Gadamer un poema de Celan, Derrida afirma que “el poema mismo no decidirá nada”, sino que se limita a perdurar generando referentes siempre nuevos en diálogo con sus lectores futuros: “Aunque conserve una iniciativa en apariencia soberana, imprevisible, intraducible, casi ilegible, sigue siendo también una huella abandonada, de pronto independiente del querer decir intencional y consciente del firmante, y que vaga, pero de manera secretamente regulada, de un referente al otro --destinada a sobrevivir, en un ‘proceso infinito’ [característico del verdadero diálogo según Gadamer], a los desciframientos de cualquier lector venidero”.

Derrida pronunció esas palabras en un homenaje ya póstumo a Gadamer, en diálogo con un amigo que ya no estaba presente. Sin saberlo, iluminan un pasaje justamente famoso de otro poema, el escrito por W. H. Auden en memoria de otro poeta, W. B. Yeats, aquel en el que Auden afirma que “poetry makes nothing happen: it survives / In the valley of its making”. La poesía no provoca que pase nada, escribe Auden. El poema, dice Derrida vía Gadamer, no decide nada por sí mismo. Los acontecimientos, también los políticos, son trabajo de cada lectora y cada lector; el trabajo del poema es sobrevivir en un valle que él mismo ha excavado a fuerza de ser leído y escuchado.

Según Coleridge, poesía son las mejores palabras en el mejor orden. En última instancia, la definición no es satisfactoria porque no nos dice qué es lo que hace a un orden de palabras el mejor sobre otros posibles órdenes o palabras. Auden sí: la poesía es poesía cuando sobrevive. Porque resiste y es repetida, y se repite porque la experiencia que suscita satisface necesidades básicas humanas: aprender a decir, a mirar, a reconocernos, a escuchar. Al ser repetido, el poema crea un espacio habitable, un valle, como el río que ahonda su cauce a fuerza de pasar sobre él una y otra vez. El valle, el poema, es producto de esa forma de interacción social --a veces líquida (oral), a veces sólida (escrita)-- que llamamos lenguaje. Y cuando se alimenta de la lectura lenta y escucha atenta, el caudal es inagotable y la poesía sobrevive en ese “proceso infinito”. Al final de esa sección del poema, Auden vuelve a repetir que la poesía está destinada a sobrevivir como una manera de acontecer que no sólo es estético y afectivo, sino también moral y político: “it survives, / A way of happening.”

Sunday, November 22, 2015

Coceando a Thoreau

Me pasan un manuscrito para revisar, una traducción de fragmentos del diario de Thoreau, y en seguida me encuentro con un caballo. En el pasaje del 30 de abril de 1856, el traductor ha escrito “cabalgando” cuando Thoreau dice “rode by the same place on the morning of the 28th”. El lugar al que se refiere es la granja de Tom Wheeler, que está muy cerca del ferrocarril (lo acabo de ver en este mapa de 1906), así que tras una consulta con mis colegas de la Thoreau Society no tengo dudas: hay que sustituir “cabalgando” por “en tren”. Afortunadamente la frase queda bien: “cuando pasé en tren por este mismo lugar”, y el cambio no afecta apenas a las galeradas.

El despiste es comprensible porque en inglés se usa el mismo verbo para ir a caballo, en tren o en carro. Pero, ¿cómo vamos a poder traducir bien un texto del XIX si nuestros referentes norteamericanos de este tiempo son sólo las películas de vaqueros? Aunque su relación con el tren es ambivalente (como dijo en Walden, “no montamos en el tren; el tren nos monta a nosotros”), Thoreau lo utilizaba con frecuencia. Y en los lápices que producía junto con su padre aparecía como propietario de la modesta fábrica familiar, pero Thoreau no poseía más medios de transporte que sus piernas. En una carta a su amigo Harrison Blake (16-11-1857), se jactó de cabalgar montañas en lugar de caballos. Y en el libro en el que más útil podría ser un caballo, la exploración de Los bosques de Maine, sólo aparece uno, el de uno de sus compañeros. Pero a continuación, en el capítulo sobre Chesuncook, Thoreau declara que “no conozco a ningún caballo, ni siquiera al que me coceó”...

Sunday, November 15, 2015

Regreso a Walden

Cuando The New Yorker publica “La escoria de la laguna” [Pond Scum], un artículo sobre la “miopía moral” de Thoreau, uno sabe que ha llegado el momento de volver a leer Walden y de escribir en este blog. El artículo conjuga los sospechosos habituales: escapismo, frialdad, inmadurez; Thoreau juega a las casitas [Cabin Porn]. Y omite las verdaderas razones para leerle: no como guía moral, sino como ejemplo de en qué consiste la ética: fundamentalmente, en encontrar una vía para conocerse a uno mismo, que no para otra cosa se fue Thoreau a Walden. Porque, y esto no ha cambiado desde los tiempos de Marco Aurelio, el diario sigue siendo la herramienta para practicar la escritura de sí y la atención a lo que nos rodea.

A la periodista del New Yorker le repetiría lo que me dijo Stanley Cavell una noche de julio de 2008 en Brookline, Boston. “Compared to Thoreau, Heidegger is a vulgar philosopher.” Todavía no sé dónde puso el énfasis, si en vulgar philosopher o en vulgar philosopher. Dependiendo de eso, Heidegger sería sólo un vulgar filósofo, y Thoreau algo más, o simplemente un filósofo vulgar, y Thoreau un filósofo especial. Habrá que seguir leyendo para saberlo.


Saturday, November 7, 2015

Leer con niños

Aunque se note poco aquí en el blog, no por menos escribir he dejado de leer. Estos días estoy  aprovechando cada resquicio para entrar y salir en este Leer con niños, el libro de culto de Santiago Alba Rico que acaba de ser reeditado por una casa grande, Random House. Mientras avanzo en la lectura voy dejando tuits como las migas de pan de Pulgarcito.



Hay que leerlo entero para entender cabalmente el párrafo que voy a copiar, pero puede funcionar como resumen del libro. Cojan aire porque va de un tirón:

A Don Quijote no le volvieron loco los libros sino el hecho de no haber empezado fuera de ellos y de no haber salido nunca de ellos. Hay en nuestros días algo quijotesco, sí, en la defensa elitista en el pasillo de la literatura y sus tesoros como ámbito cerrado de reproducción endogámica: nos apetece, claro, leer un libro que nos haga leer otros libros y, llegado el caso, escribir uno nuevo, pero el fracaso melancólico de este esfuerzo, en medio de los bombardeos y los gags, no hace sino evidenciar la fragilidad y dependencia de su autonomía. Nos apetece también leer un libro que mantenga a raya a los enemigos, que nos dé tiempo para frenar el tiempo de los solteros, que contenga tanta realidad y tan insoportable que nos ponga en acción, pero de nada sirve lanzarse al camino si no tenemos compañeros. ¿Para qué sirven los libros? A los casados para reafirmar sus compromisos. ¿Para qué sirven los libros? A los solteros para disolver con más placer sus ataduras. Los libros no son ni fábricas de solteros ni fábricas de casados y de nada vale por tanto ni quemarlos (como hacen el cura y el barbero en el capítulo VI del Quijote) ni protegerlos, como a osos polares o derrotados apaches, en las reservas de nuestras escuelas, nuestras bibliotecas y nuestros ministerios de Cultura. Los cuarenta mil títulos nuevos cada año --sólo en España-- son perfectamente compatibles con nuestra cordura nihilista, alimentada por el mismo sistema que engrasa nuestras imprentas. Para salvar los libros, como para salvar a sus lectores, se trata menos de leer que de restablecer el tiempo del relato: el del cuidado de los niños, el de la atención, la memoria y la espera. Para salvar los libros, como para salvar a sus lectores, se trata menos de relatar que de restablecer desde fuera la diferencia entre el orden del Relato y el orden de la Realidad, de reordenar ininterrumpidamente la frontera, borrada materialmente por la repetición indiscernible de la guerra y la mercancía, entre la realidad y a ficción. La demarcación y mantenimiento de esa frontera, dentro y fuera del libro, sólo puede ser una obra colectiva, como sólo colectivamente se puede construir una ciudad o apagar un gran incendio. Entonces la lectura, como en la bella metáfora de Penélope, será también una acción y la acción, a su vez, nos enseñará también a leer. Entonces los lectores y los actores podrán alternarse en las trincheras para mantener siempre encendidas las calderas y contagiar, extender y conservar la manía social de las naranjas, el vicio común de las luciérnagas, la blasfemia colectiva de la memoria, el escándalo público de la piedad, la locura compartida --en fin-- que llamamos realidad.

Santiago Alba Rico
Leer con niños (Mondadori, 2015), 252-3

Monday, October 12, 2015

Txorien erregea / El rey de las aves

Behin batez, txori eta hegazti guztiek beren erregea hautatu nahi izan zuten. 

“Zeruan altuen igotzen dena, horixe izango da gure erregea,” erabaki zuten.

Hala bada, txori eta hegazti guztiak hegaldatu ziren. Baina, hegan eta hegan, aurrena txori txikiak nekatu ziren: hormatxoria, zozoa, enara... Hurrena hegazti ertainak nekatu ziren: hontza, ahatea, belea... Eta, azkena, handiak: zikoina, saia, antzara...

Eta haiek guztiak jaisten ari ziren bitartean, arranoak zeruan gora jarraitu zuen. Baina arranoak ez, bada, jakin, bere luma artean ezkutaturik, txepetx ttikia zihoala. Eta arranoa, erregea delakoan, jaisten hasi denean, orduantxe hasi da txepetxa gora eta gora egiten. Arranopola! Eta txepetxa zeruan altuen igo zenez, bera hautatu zuten txori eta hegazti guztien erregea. Horra ttikiena handiena bilakaturik. 

Eta fini.

Una vez que se era, todas las aves y pájaros decidieron elegir su monarca.

Y dijeron: “Quien se eleve más alto, esa será nuestra reina o nuestro rey.”

Y así todos los pájaros y aves se lanzaron a volar. Pero volando y volando, primero se cansaron los pájaros pequeños: el gorrión, el mirlo, la golondrina... Y luego se cansaron también las aves medianas: el búho, el pato, el cuervo... Y al final, las grandes: la cigüeña, el buitre, el ganso...

Y mientras todas las demás comenzaban su descenso, el águila siguió volando cielo arriba. Pero lo que no sabía el águila es que, escondido entre sus plumas, con él volaba el pequeño chochín. Y cuando el águila, sabiéndose ya el rey, comenzó a descender, entonces comenzó el chochín a volar arriba y arriba. ¡Demonios! Como el chochín fue quien voló más alto, fue elegido rey de todos los pájaros y todas las aves. Así fue como el más pequeño se hizo el más grande.

Y se acabó la historia.

Patxi Zubizarreta / Joseba Senperena / Jokin Mitxelena
Urrezko Giltza (Erein, 2005) Trad. ACdR

Tuesday, September 22, 2015

A poem by Elisabete Tolaretxipi

Summer is gone and today we have a little zirimiri, the usual drizzle at Donostia - San Sebastian: the one that arrives with the Fall to gently push people into the movie theatre. Cinema festival time for those fortunate enough.

But we can instantly bring the summer back with this poem by Eli Tolaretxipi, one of the most international poets writing in the Basque Country today. It photographically describes from within, as it were, the passing of time in a summer day reading by the seaside.

First published in Spanish in Edgar (Trea, 2013), it has been translated from the Spanish by the author and it appears here by cortesy of the poetry magazine Wasafiri (Vol. 30, No. 3, September 2015, p. 58).


Mouth

A twig sunk into the sand
like a sun dial.
An hour passes.
Then another.
I’m not so afraid.
The pit of my stomach
is the mouth of the sea.
I open my mouth. I breathe. I swallow.
Shingles move,
rub together.
At the beginning pleasure is like stone,
solid, dry, rough,
more and more porous; then like a plant,
like the ceiling, entwined with branches, hemp.
I become an axis spinning
a tense wire, the centre
of the star at the hub of the fan.
I imagine the foam
the salty cloud around us
mixing up with other smells.
Scars lighten up.
A shade descends upon the book.
Adjectives like ‘clean’ and ‘refined’
could be used to describe this bolt
at the pit of the stomach and the echo of the first beat.

Picture © Morella Munoz-Tebar, 2014

Saturday, September 12, 2015

Berdintasuna perfomatzen

UPV/EHUko ikasturte hasierako ekitaldian bertan nabarmendu ez zen arren, “Agur Jaunak” kantuari eginiko moldaketak hautsak harrotu ditu hedabideetan. Nik ezin dut asko gehitu, saltsan egon naizelako eta emaitza oso ona iruditzen zaidalako (unibertsitate honetan, zorionez, profesional bikainak ditugu euskararen arloan). Baina tira, zer edo zer esan behar nuen iruzkin batzuen harira.

Euskalkiak nahasten direla? Jaun-andreok: euskal kantutegian “Agur Jaunak” kantu ekumeniko eta inklusibo bat izatea nahi badugu, hori ez da horren gaizki, ezta? Izan ere, euskalkiak apur bat nahastuko ez balira ez genuke sekulan gurea ez dena ikasiko. Gainera, euskalkien erabilera kantuaren alde formalarekin lotuta dago. Nire ustez,

kantuak ditu nagusi on bi:
bata Errima da, bestea Neurri

“gire” eta “danak” kantu berean sartzea Errima eta Neurriaren mesedean egiten bada, nihil obstat (hara, hasi naiz ni ere dialektoak nahasten).

Beste iruzkin batean, “tamalgarria” iruditzen zaio lagun bati “existitzen den abesti bati hitzak aldatzea komenientzia politiko-sozial hutsagatik”. Ulergarria da halakoak entzutea, baina ikus dezagun: ikasturte hasierako ekitaldiak komenientzia politiko-sozialaren kariaz antolatzen ditugu; eta berdintasuna zaintzen dugu komenientziagatik, gizartearen hobe beharrez, gizon eta emakume askeak izan gaitezen; unibertsitateak ditugu komenientzia politiko-sozial hutsagatik, zeren unibertsitateak beharrezkoak baitira edozein gizartean profesionalak, zientzialariak, sortzaileak eta hiritarrak prestatzeko; egia eta edertasuna eta berrikuntza eta jakin mina dira politiko-sozialki komenigarriak oso...

Niretzat tamalgarria dena ez da hori, baizik eta pairatzen ditugun genero bortizkeria eta berdintasun falta, bai unibertsitatean bai gizartean. Horregatik behin eta berriro berdintasuna perfomatzeko beharra. Agian unibertsitatean pixka bat aurrerago goaz, beste eremu batzuekin aldean. Bere eginkizuna eta ardura goi hezkuntzan dautzalako, berritzailea eta aitzindaria izan behar du unibertsitateak, are gehiago publikoa bada. Hori guztiagatik, ongi etorria izan dadila laster tradizional-tradizionala iruditu zaigun kantu zahar-berri hau:

Agur jaunak

eta andreak

agur t'erdi

danak berdinak

einak gire

zuek eta

bai gu ere

agur jaunak

(e)ta andreak

agur t'erdi

hemen gire

agur danak.

Argazkia: UPV/EHU

Sunday, August 9, 2015

6 haiku mundiales

Ningún secreto
entre la neblina
y la montaña.

Umberto Senegal


El huracán
se ha llevado los techos.
El mar intacto.

Rafael García Bidó


cuarto de hospital –
el canto de los pájaros
un día más

Israel López Balán



Brilla la luna
en el rastro reseco
del caracol.

Susana Benet



Campanario en ruinas;
abierto al cielo
el pico de una cigüeña.

Mercedes Pérez



Aquella nube
tenía forma de perro
hace un instante

Frutos Soriano



Bruce Ross, Koko Kato, Dietmar Tauchner, Patricia Prime (eds.): A vast sky, an anthology of contemporary world haiku (Bangor: Tancho Press, 2015).

Tuesday, July 14, 2015

Un poema de J. I. Foronda

LOS CORDEROS DE JUSTO

Al terminar el baile de la tarde
nos bajamos a casa.
Mi hijo iba cantando
la melodía tonta
que imponía el verano
y yo llevaba el paso
de algún endecasílabo
no menos tonto. El sol
era el rescoldo de un brasero.
En las calles colgaban lacios
los banderines de las fiestas.

Al pasar por la puerta
del almacén de Justo vimos luz.
Mi hijo quiso entrar
a saludar a los corderos.
Me agarró de la hebilla
y me llevó hacia dentro.
Justo le saludó
soltando un juramento
—como aquí se saludan los amigos—,
y yo le di la mano, por si acaso.

Al fondo de la nave
balaban desvalidos diez corderos.
Todos estaban fuera
del pequeño redil
y Justo los mandó
dentro con dos blasfemias
y luego colocó
como puerta un palé.
Nos apoyamos en el muro
y estuvimos mirándolos.

—¿Por qué están todos juntos?
—preguntó mi pequeño—.
—Porque son los mamíferos
más bobos del planeta —contesté—.
—¿Y por qué son tan bobos?
—Porque van todos donde va el primero.
—Papá ¿y por qué nos miran de esa forma?
Iba a quedarse sin respuesta
cuando Justo terció:
—Éstos no van a ver el sol mañana.

Luego se fue hacia un lado
y lo seguimos. Encendió una luz
y apareció una habitación
con azulejos blancos.
De unos ganchos colgaban
unas pieles y de un tablón cuchillos.
Mi hijo se asustó
y escaló hasta mi cuello.
—Es tarde —dije —, gracias Justo.
Abrazados salimos a la noche.

Una uña de luna
alumbraba la calle.
Caminamos así
hasta llegar al cruce.
Al dejarlo en el suelo
me miré en el espejo de sus ojos.
Al verme desarmado preguntó:
—Papá ¿verdad que nunca
nos vamos a morir?
Sonreí. Le mentí.

J. I. Foronda
Libro de familia (Hiperión, 2002)

Monday, July 13, 2015

Poemas con alas

Lo cuenta hoy Aitzpea Goenaga en Bihotzeko Fonotekak, el programa de Euskadi Irratia en el que la gente presente la música de su vida. Así me he enterado de una curiosa historia detrás de la que seguramente sea la canción más cantada y querida de todo el repertorio vasco, Txoriak Txori (el pájaro-pájaro, el pájaro en tanto que pájaro), un poema de Joxanton Artze musicado y cantado por Mikel Laboa.

La madre de Aitzpea trabajaba en un restaurante en el que se reunían activistas culturales de los 60 y 70, entre ellos el grupo Ez Dok Amairu. Ella se empeñó en dar a conocer el poema de Artze y lo imprimió en las servilletas de papel. Ahí lo encontró Laboa, y de ahí surgió la canción. Tal vez eran otros tiempos, pero hoy se sigue haciendo. Ayer saqué esta foto a Colo Cortés y J. I. Foronda en el epicentro literario de La Rioja, el Café Bretón (también andaba por ahí Julián de Pepitas de Calabaza, la editorial indie de Logroño):

Allí siguen imprimiendo poemas, esta vez en los azucarillos, que luego salen volando a las nubes, así:

Sunday, July 5, 2015

Más caballos de los que necesitamos

Los libros de poesía cunden mucho. Llevo semanas con el último de Tess Gallagher en castellano, una antología publicada originalmente en 1983 y ahora rescatada y traducida por Eli Tolaretxipi para Ediciones Trea. Muy apropiadamente, se titula Amplitud, palabra que según la RAE significa tanto “extensión, dilatación” cono la “capacidad de comprensión intelectual o moral”. O sea, la capacidad de contener o comprender algo.

¿Cuánto cabe en una vida? ¿En qué se mide su amplitud? Leyendo a Gallagher uno piensa: la amplitud es la calidad de los recuerdos multiplicada por la empatía, ese “triste delantal que me pongo / y me quito” tras escribir el poema, buscando aquello que “se me pierde a través de alguna falla / en mi propio reflejo” (como se dice en otro, el titulado “Mi madre recuerda que fue hermosa”).

Estos días no puedo salir de uno de esos poemas, el encabezado por esta cita de Jean Cocteau: “Posiblemente no me habría dedicado a la poesía en este mundo que sigue siendo insensible a ella, si la poesía no fuera una ética.” A partir de ahí Gallagher lanza una meditación sobre los ondulantes lomos de los caballos y el recuerdo de su bisabuelo indio. Describe así una tensión entre el deseo de simplicidad de un Gandhi (o de Thoreau) y el deseo de poseer más, tan humano también, ese deseo que nos lleva a atravesar el mundo y “esta cacharrería / de la vida” como imanes exasperados.

Seguir este tema nos llevaría a la poesía y filosofía de Jorge Riechmann, pero de momento quedémonos en el poema, que muestra cómo la amplitud de una vida depende de nuestra memoria empática, de la capacidad de “no estar muertos el uno para el otro”, de compartir el “lujo de la presencia”. Sólo así se logra “que el corazón / se quede tan simple como la ética de / un petirrojo” y convierta “el peso de vivir” y “este apagamiento que se avecina” en ese caballo llamado alegría.


SI LA POESÍA NO FUERA UNA ÉTICA

Soy ese tipo de mujeres que
cuando escucha a Bobby McFerrin cantar sin palabras
por primera vez en la radio del coche tiene que
hacerse a un lado y detenerse con el motor
en marcha. Y con Cecil Taylor, con él también
me detuve en el arcén, aunque después el tipo
de la tienda de discos dijera que sólo era
un sideman. Algo que hizo con silencio y mezclando
clásica con estoy-preocupado-por-esto-pero-tengo-que-hacer-
esto-otro-de-algún-modo. Y esto no me
deja marchar. “¿Qué hizo usted --me preguntó el tipo-- cuando
se detuvo en el arcén?” “Sonreí --dije--, seguí sentada

y sonreí.” Si el corazón pudiera ser tan simple. La foto
de las últimas pertenencias de Gandhi pegada al lado de
mi máquina de escribir: gafas, sandalias, papel
y pluma, escritorio portátil y algo blanco
al fondo como un colchón enrollado.
A menudo la miro, sólo un papel arrancado
de un libro, y desearía poder reducirme a
eso, unos pocos elementos esenciales, no
más. Así, cuando abandonara ese lugar sería
humildemente, como en esos funerales subvencionados que mi madre
solía despreciar porque el condado siempre compraba

los ataúdes más baratos, sin forro de satén, y si
querías que el muerto pareciera cómodo,
tenías que llevar tu propia 
almohada. Sigo admirando su odio al ver a los vivos
volverse tacaños en su homenaje a cualquier vida. Ella
era lo bastante india como para que los críos se burlaran de mí al volver
a casa y me dijeran: “¡Tu madre es una squaw!”
Cherokee”, decía ella. Y aunque nadie
me lo hubiera dicho, sabía que su abuelo tuvo que ser
uno de esos jefes que jamás

tenía suficientes caballos. Que si tenía doscientos,
quería cien más y otros cien más
después. Quizá se levantara por la noche y saliera
a colocarse entre ellos o los mirara pastar
desde lejos bajo la luz de la luna. Paseaba su pensamiento 
sobre ellos allí donde empujaban los hocicos contra
las ijadas y los cuellos de los otros, y le devolvían su animalidad con
un destello como música silenciosa, hasta que
descubría algo que sólo por sí mismo
desconocía, algo que no podría ser repetido
aunque lo pusiera

por escrito. A veces lo encuentro así,
mudo y perfecto, con más caballos de los que 
puede montar o vender o incluso saber por qué
los tiene. Su entereza necesita ser severa, debe medir
lo que está dispuesto a perder. Sus ojos
son bronce, su corazón es bronce con su
misterio. Pero creo que cambiará su sueño
haber mirado más allá del recuerdo, sin tristeza ni
temor, sobre los ondulantes lomos de los caballos. Miro hacia abajo
y veo que está descalzo, y yo
nunca he visto sobre la tierra pies tan hermosos y 
tan faltos de orgullo. Creo que debe saber lo que está haciendo,
no debe de necesitar perdonarse como yo lo hago,

porque esta generosidad se derrama sobre mí
y la rendición me aplasta, colmada y
esparcida y reducida a polvo con el deseo de poseer más,
queriendo pies como esos para apartar 
la vergüenza, que quiere saber por qué
tengo que atravesar el mundo como un imán
agitado, como el ansioso braille de tantos
recuerdos-a-punto-de-perderse. Por qué no puedo simplemente
instalarme al lado de la carretera y subir
la música para escuchar una de esas voces puras y libres de los 
muertos --Bob Marley, Billie Holiday o la de Piaf
con su “Je ne regrette rien”--, para que cuando

el susurrante caballo de la música me pregunte qué quiero de él,
nos barra a un lado el hecho de que no haya respuesta, salvo
no estar muertos el uno para el otro, salvo
esos pocos momentos de pertenencia, más allá de merecer
ese lujo de la presencia, para que el corazón
se quede tan simple como la ética de
un petirrojo, el peso de vivir sea un mandato tan sencillo que incluya
todo lo que hay en esta cacharrería
de la vida. Y que incluso algo de este apagamiento que se avecina
nos alcance
como alegría, como más caballos de los que necesitamos.

Tess Gallagher (Traducción de Eli Tolaretxipi)
Amplitude / Amplitud (Trea, 2015)

Sunday, June 7, 2015

Poematxo bat Elizabeth Macklin-entzat


NEW YORK-EN EGIN DITZAKEZUN HAMAIKA GAUZA


New Yorken gauzarik berezienak
egiten ditu jendeak

gosaldu bazkaldu eta afaldu
urteko egun guztietan

seme-alabarik eduki ala
inoiz ez edukitzea

izarrak batzuetan ikustea
literal-literalean

eta musika entzun dezakete
musika! sinestezina

gauza bitxiak gauza ergelak
harrigarriak benetan

etxea bota etxea eraiki
pare bat hilabetetan

Saramago edo Atxaga leitu
jatetxe txinatarrean

poema baten usaina hartu
ingelesera eraman

abioiak metalezko habiara
itzultzen diren moduan.


Argazkia: David Shankbone

Thursday, June 4, 2015

Otros tres de Susana Benet-en hiru haiku gehiago

Hoy nos ha llegado el verano y, de refresco, algo de zirimiri: la lluvia menuda de Susana Benet. / Ezin izan ditut hamazazpikotan utzi, baina hiru hauekin konforme geratu naiz hala ere:

Cómo me calma
el olor de mi casa.
Perra costumbre.

Etxeko usainak
nola baretzen nauen.
Usadio petrala.

No se conocen.
Barriendo, el peluquero
junta sus pelos.

Ezezagunak.
Ile-apaintzailearen
erratzak batu ditu.

Tras la vitrina
el carnicero tiene
ojos de buey.

Harakinak
idi begiak ditu
erakusleihoan.

Susana Benet
Lluvia menuda (La veleta, 2007)

Thursday, May 21, 2015

Dos opiniones (no necesariamente contradictorias) sobre el carácter islandés

"La suya era una actitud muy islandesa, típica de una isla de naturaleza violenta donde las personas --sobre todo las más jóvenes-- evitaban hacer proyectos a largo plazo y vivían, por decirlo de algún modo, al día debido al temor permanente de que sucediese una catástofe." (p. 88)

"Mientras asciende Alexander piensa que Islandia es un lugar muy hermoso donde nadie tiene miedo de nada. Él. en cambio, está muy asustado…" (p. 145)

Nicola Lecca (trad. Patricia orts)
Hotel Borg (Pre-Textos, 2009)

Wednesday, May 20, 2015

Haikurriña

Iragan larunbatean, ibaian behera eraman gintuen euriak. Loiolako Kulturetxea ez da Benartegi baserria bezain bukolikoa, baina lekua da, eta lekuari buruz bageneukan zer esan eta zer entzun. Natura eta poesia zen gaia, baina naturak hiria bere baitan hartuta, paisaia giza asmakizuna delarik. Tokiaren eta orriaren arteko elkarrizketa entzuteko, hiru poeta bikain ekarri zituen Literaktumek: Rikardo Arregi, Susana Benet eta Eli Tolaretxipi.

¡Qué bien estuvimos en Literaktum el sábado! De recuerdo, además de la foto y su crónica, mi traducción de uno de los haiku que leyó Susana:

Keiza gorriak.
Adar berdeen artean
esku zuri hau.

Rojas cerezas.
Entre las ramas verdes
mi mano blanca.

Monday, May 18, 2015

Sub-18

Belar moztua:
lorerik txikiena
soilik salbu da.
Hierba cortada:
sólo las flores chicas
se han salvado.

Thursday, May 14, 2015

Literaktum en Loiola: Rikardo Arregi

En otro lugar tengo dicho que la de Rikardo Arregi Diaz de Heredia es una poética hecha de reticencia y lucidez a partes iguales: la de alguien que conoce perfectamente los riesgos de la poesía y se resiste a incurrir en los tópicos, pero que no obstante acaba por hacer poemas magníficos, de una pieza, con y sobre o a pesar de los peligros que acechan en el oficio. Un buen ejemplo sería uno reciente en el que acepta por fin escribir sobre mariposas... a petición expresa de las interesadas. Pero como estamos en Literaktum (en Benartegi Loiola), yo quería hablar del locus amoenus: otro tema que no le es ajeno, ya que aparece en su obra por lo menos desde Hari hauskorrak (Erein, 1993).

También es memorable su poema “66 versos en la ciudad sitiada” (Kartografia, Alberdania, 1998), en el que superpone Sarajevo y Vitoria-Gasteiz. Y basta hojear la primera parte de su último libro, Bitan esan beharra (Alberdania, 2012), para comprobar que es un poeta especialmente atento al paisaje. Hay poemas sobre las tormentas, las palmeras urbanas, Buenos Aires, los gorriones, el mobiliario urbano, los matices de la luz en el cielo, las casas que se ven desde el autobús, las calles de su ciudad, los tilos de la plaza… y, naturalmente, este que copio aquí en la sabia versión de Angel Erro:

LUGAR AMENO

Conozco en esta tierra
un lugar ameno, ameno y real,
pequeño paraíso bajo el cielo.
No os diré dónde se halla
o dejaría en el acto de serlo.
Incluso yo ahora mismo
difícilmente sabría encontrarlo.

Allá los murmullos del arroyuelo,
del viento y de los pájaros
por entre el aire flotan armoniosos,
junto a las abejas y otros insectos:
avispas, cigarras y saltamontes.

Cuenta con una sombra generosa
destinada al descanso de los cuerpos,
piedras y algo de hierba
para recostarse o estar sentado.
Unas pendientes casi verticales
lo protegen, por lo que es territorio
sagrado, hortus conclusus,
para los elegidos por Amor.

Cuelgan cerezas, peras,
higos, manzanas de todas las clases,
albérchigos, ciruelas,
racimos de uvas que colman el hambre
de los cuerpos, puesto que este lugar
no lo levantó la naturaleza
solamente; las manos
también se han afanado.

Un sinfín de deliciosos aromas
pulmones y sentidos maravillan
hasta el delirio en cada bocanada.
Las manos todo quisieran tocarlo,
espina o terciopelo o epidermis,
por sentir certeza de la materia.

Todo lo que leí
en los libros antiguos
consideré siempre una fantasía,
pero rendido ahora
he de admitir que en esta tierra existe
un lugar ameno, ameno y real.

Cuando cruzo la puerta y de él salgo
se activa la nostalgia,
preservaré este polvo de las botas
a fin de perpetuar un recuerdo.
Si inclino la cabeza no es tristeza,
tan solo busco entre el polvo dorado
algún vestigio de un lugar ameno.


Rikardo Arregi
Traducción de Angel Erro en Debe decirse dos veces, Salto de Página, 2014





Wednesday, May 13, 2015

Literaktum en Benartegi: Susana Benet (2)


Van otros cinco haiku cinco de Susana Benet, esta vez con motivos más urbanos. El último me parece especialmente glorioso, pero todos tienen su aquél. En las versiones he tratado de ceñirme a las 17 sílabas de la forma tradicional japonesa, pero no mantengo siempre la alineación habitual, ese 5-7-5.


Cubierta de hojas,
la calle se estremece
como un estanque.

Orbelaz bete,
kaleak dardara
urmaelak nola.

Antigüedades.
Las gafas de los muertos
me están mirando.

Brocante bat.
Hildakoen antiojuak
niri begira.

Buscando el mar
por el suelo un cangrejo.
Supermercado.

Itsaso bila
karramarroa lurrean.
Supermerkatua.

Al entregarme
la compra el carnicero,
sangre en las uñas.

Poltsa ematean, 
harakinak odola 
azazkaletan. 

Tienda de especias.
Me llevo sin pagar
todo el aroma.

Espezia denda.
Ordaindu gabe daroat
usain oro.

Tuesday, May 12, 2015

Literaktum en Benartegi: Eli Tolaretxipi

Este año, el hilo conductor del picnic poético de Literaktum será la relación entre poesía y lugar o paisaje, natural o urbano, pero siempre humanizado. Junto a Susana Benet y Rikardo Arregi, Eli Tolaretxipi leerá una serie de inéditos muy situados en Donostia, esa ciudad “cada vez más un garaje / con cara de cocinero” (como se dice en uno de ellos). En los ojos de Eli, San Sebastián esconde una geografía urbana que “se expande, se desenrolla / como una lengua o una alfombra,” pero en la que a menudo lo que prima es la desorientación: “No entender la estancia que conecta los mundos.”

Este sábado a las 18:00 en Benartegi (o Loiola si llueve, que es lo más probable), Eli compartirá una manera completamente personal de estar y orientarnos en la ciudad y conectar así los mundos que la componen. Como dice el poema,  “Sigue buscando el método”: no olvidemos que μέθοδος (méthodos) es en griego antiguo lo que viene “después del viaje”. Aquí una muestra:

Melancolía y razón industrial

Se ha abierto una ventana en la frente
y sólo come eso, lo que sobresale.
No llega hasta el final.
No deja que se llene del todo,
sólo hasta donde se puede empezar,
hasta el inicio, el borde.
No deja que la gravedad la arrastre.
Lo toca sólo con los dedos,
no se mancha,
no quiere acribillar ni agujerear
ni profundizar.
Deja de pedir indicaciones
de preguntar direcciones.
Nada en el paseo llega a ser anotación.
Sigue buscando el método.
No le interesan los comentarios contemporáneos
ni la narración cronológica de la nostalgia.
Busca una impresión, 
sin números, sin toponimia.
Cómo va a sentir nostalgia
del hambre, de la humedad.
La mancha es anónima.
Se mueve como el mercurio
como un manto de lava 
o de agua lenta, espesa.
Manto animal uniforme, unísono,
sin hueco para lo singular, sin hueso,
donde no hay quiebro, ni grieta, ni afonía.

Foto: Morelia Muñoz-Tebar

Monday, May 11, 2015

Literaktum en Benartegi: Susana Benet (1)

Susana Benet es una de las mejores escritoras de haiku que hay en castellano. Y no lo digo sólo yo, lo dicen a coro Andrés Trapiello, Miguel d'Ors y Enrique García-Máiquez. Este sábado tendremos el gusto de escucharla en el festival Literaktum, y además con Rikardo Arregi y Eli Tolaretxipi: tres poetas magistrales a la hora de pintar paisajes naturales y urbanos. Para celebrarlo, me he atrevido a traducir algunos de los haiku de Susana:


Piedra del río,
fresca como si el agua
corriera dentro.

Ibai harria,
barruan ura duzu?
Hain zaude fresko.

Veo encenderse
el pino en la mañana.
Faro del bosque.

Pinua goizez
piztu egin da.
Basoko itsasargia.

Aunque esté muerto,
qué vivos los colores
del periquito.

Hil egon arren,
karnabaren koloreak
zein biziak.

Llega el murmullo
del río hasta mi almohada.
Pequeño hostal.

Nire burkoaraino 
errekaren hotsa.
Ostatutxoa.

Con sus escudos
desfilan los pequeños
escarabajos.

Ezkutuekin
zomorrotxoak
beren desfilean.

Saturday, May 2, 2015

Islandiera ikasten, Donostian eta marrazkiekin

Webgunean dioten moduan, Donostiako Literaktum jaialdi mestizoa da, eta beste arte-hizkuntza batzuekiko eta beste jakintza-arlo batzuekiko elkarrizketan ulertzen du literatura.  Hala ulertzen dugu Oier Guillanek eta biok, eta datorren ostegunean (maiatzaren 7an) praktikan jarriko dugu, LABA/LURRA emanaldia dela eta.

Arte-hizkuntza bat gure poesiarekin nahastu nahian, marrazkigintza aukeratu dugu. Gure inguruan egon badaude ildo horretan lan egiten duten artista interesgarri asko (Pernan Goñi, Ainara Azpiazu "Axpi", Metrokoadroko Idoia Beratarbide,...), baina oraingo honetan Gorka Belasko irakasle eta marrazkilaria gonbidatu dugu. Zertara?

Bada, SketchCrawl batera, baina ez leku batean, liburu batean baizik, Billy Collins-en Marginalia poeman bezala. Ondo bidean, elkarlan honen emaitza ostegunean ikusiko dugu, bideo baten bidez, baina Gorkaren TLan badaude arrastoak:




Monday, April 27, 2015

Found poem

AMESGAIZTOAK EZ DU ETENIK. AURRERA EGIN BEHAR

Porrot gogorra izan da guretzat
bukaera arte lan egin du
arerio zuzen baten aurka
porrot gogorra izan da guretzat
¿pasa algo? pasa algo? pasa?
saiatu gara
                  min egin digu
porrot gogorra izan da guretzat
bukaera arte lan egin du.


Sunday, March 29, 2015

Arratsean, ahotsean, whatsappean

Duela gutxi, Euskadi Irratiko Arratsean saiora poema bat ekarri zuen Iñigo Astizek, Sarrionandiaren “Kiromantzidxe”, hain zuzen, blog honetan komentatu izan duguna. Iñigok zioen poema gutxi daudela ahozkotasunarekin lotuta euskal literatura garaikidean, kenduta “Kiromantzidxe” eta bere ondorengoak (Peruarenaren “Harrera”, kasu).

Hala dirudi, eta Iñigok proposatzen ditu hiru hipotesi fenomeno hori ulertzeko. Lehenengoa, euskaldunok ez garela hitz eginez komunikatzen, baizik eta eskutitzez, bazter dezakegu. Bigarrena, euskara baturanzko joerak eragin handia izan duela euskal literaturan, haren hedapena estandarizazioarekin batera joan delako. Hirugarrena: bertsolaritzak ahozkotasuna hartu duelako, poesiak hortik aldentzeko nahian dagoela.

Nik gehituko nuke laugarren hipotesi bat, Beltzurian aipatzen dena: oro har, hitza gailendu zaiola ahotsari. Horixe bera adierazi zuen Ixiar Rozasek, Arratsean, beste saio batean. Eta bosgarren bat, zehatzagoa, lehenengoarekin lotura duena: euskaldunok ez garela hainbeste hitz eginez komunikatzen, ezta eskutitzez ere, bai ordea Whatsappez. Beste modu batean esanda, gaur egungo ahozkotasuna teknologikoagoa dela, eta teknologiak testua hobesten du ahotsaren kaltetan. Jakina, teknologia ez da neutrala. Hori gogoan, honako poema-edo bat otu zait eta hemen paratzen dut:

ZUZENTZAILEA

Hizkuntza ezberdinak ditugu
nire androide maiteak
                                    zuk eta biok
mezuak idaztean
ni zuzentzeko zure ohitura
ezin dut gehiago jasan
tematuta zaude gero biok
zure eran hitz egin beharraz
“larria” idatzi dut
                           patria bihurtu didazu
“kalera”
            maleta
“gonbidapena”
                     con vida pena bilakatuta
Murgia eta Mungia
Murcia dira orain
eta festa cesta bat da
baina okerrena da “eta”
letra larriz idazten didazunean
ETA ETA ETA
ezabatzeko gezitxoa sakatzen badut
itzuliko da nik idatzitakora
bai
      badakit ezarpenetan aldaketa bat eginez gero
gure hizkuntza gatazka konponduta legoke
baina hain da desorekatua
borroka
              hain da sakona ohitura
zeren nahiago baitut horrela segitzea
zuk eta biok
                     norgehiagoka
pantailan nola kalean hala
ezer neutrala dela ustea baino.

Sunday, March 15, 2015

Serotonina-lore bat, mesedez (pasartea)

Gaitza ez zen digestio txar batek 
                                   eragindako ezinegon nekagarria,
pilula batek, minutu batzuetan, arintzeko modukoa;
ez zen haginetako mina,
dentistaren anestesiak 
                           istantean ken ziezadakeena errotik;
mina psikologikoa zen
--nola, baina, ezin esan den minari izen bat eman...?--,
ez fisikoa,
nire gogo aldartean eragin zuzena zuena,
nire buruarekin ere 
             arrotz sentitzerainoko jardun etengabean:

min hura,
min guztiak baina minagoa zena, ausaz
         --lehen hilabeteetan bereziki,
                     besteak ere ez txantxetakoak--,
ez berez minagoa zelako,
hura minutu batzuetan mozterik ez zegoelako baizik,
are gutxiago istant batean;
min hura, aldiz, parasito etxekalte guztiak bezala,
nire baitan luzaroan egoteko asmotan zetorkidan,
ez mendeko gisa, gainera,
nagusi gisa baizik,
halako eran, non,
       nigana heldu ahala gorputzaz jabetu
              eta etxeko gelarik onena egin baitzuen bere,
nire erraiak tronutzat hartuta,
bere lanari
--torturari lana deitzea baino gauza makurragorik...!-- 
                                                    ekiten zion bitartean,
segundo hamarrenik galdu ere gabe:

halaxe jan zidan, lehenik eta behin, bihotza,
eta halaxe bihurtu zizkidan 
        zentzumenei lotutako plazer guztiak
                                                         desplazer,
segundoak ordu astun jasangaitz,
eta bizia, berriz, 
                     ia igo ezinezko Mortirolo aldapatsu...


Joan Mari Irigoien
Bi urtetako kronika fakultatiboa (Elkar, 2015)
Argazkia: Alberto Contador Mortirolon (Youtube)

Wanderlust

Rebecca Solnit es la persona que acuñó “hombrexplicar” (mansplaining), ese verbo tan certero, así que no pienso incurrir en el farol de hablar de su fabuloso Wanderlust (Una historia del caminar. Capitán Swing, 2015) sin haberlo leído primero. Pero sí lo he frecuentado lo suficiente para saber ya que me va a dar muchos y buenos momentos. Tiene la peculiaridad de ser un libro que amortiza su precio en mayor medida que otras obras en prosa, ya sea novela o ensayo (la poesía siempre se amortiza más, porque está hecha para ser releída). Thoreau, a quien Solnit por supuesto conoce y cita, explica bien este rasgo y su porqué en un apunte del diario:

“Un libro verdaderamente bueno habla muy poco a su favor. Es tan verdadero que me enseña cosas mejores que continuar leyendo. Debo dejarlo pronto y comenzar a vivir sobre su pista. No concibo cómo pudieron continuarse escribiendo, pero esta efusión debe ser el último rasgo del genio. Cuando leo un libro indiferente, me parece que estoy haciendo lo mejor que puedo hacer; pero el volumen que me inspira apenas me deja tiempo libre para terminar sus últimas páginas. Se desliza de mis dedos mientras leo. No crea una atmósfera en la cual pueda ser leído con atención, sino una en la cual sus enseñanzas puedan ser puestas en práctica. Me confiere tanta riqueza que lo dejo sobre la mesa con el menor de los pesares. Lo que comienzo leyendo debo terminarlo actuando. De modo que no puedo permanecer escuchando un buen sermón y aplaudir al final, sino que ya estaré a mitad de camino de las Termópilas antes de eso.” (19/2/1841)

Es lo que me pasa con el ensayo de Solnit. Lo llevo en la mochila, lo abro al azar y leo dos o tres páginas, e inmediatamente me asalta la imperiosa necesidad de cerrarlo y comenzar a mover las piernas (no necesariamente en este orden). A este paso tardaré bastante en terminarlo, pero eso no está nada mal.

Iré poniendo aquí mis hallazgos según vaya avanzando en la lectura. Pronto más.

Sunday, March 8, 2015

Little poetics

Asko leunduz gero, metala ispilu bihurtzen da. Hala literaturan: ona denean, irakurleak bere burua ikusten du, ez egilearena.

A fuerza de bruñirlo, el metal se vuelve espejo. Así la literatura: cuando es buena, el lector contempla su reflejo, no el del autor.

You can make a mirror out of a metal sheet by polishing it. The same happens in literature: when it is good, readers see their own image, not the author's.

Wednesday, February 25, 2015

La (re)vuelta (eco)lógica de Jorge Riechmann

Cada nuevo libro de Jorge Riechmann es una buena noticia, pero el último es un placer de lectura de principio a fin. Estos días se ha convertido en mi pequeña enciclopedia nocturna, plena de datos y lucidez a la hora de interpretarlos. Tan pronto te cita un científico como un poeta como un activista. Y qué bien vierte al castellano términos que por pereza nos hemos acostumbrado a usar en inglés (“peak oil”)

Autoconstrucción (La transformación cultural que necesitamos, Madrid, Libros de la catarata, 2015) contiene, además, el acierto de plantear temas ya conocidos para los lectores de Jorge pero en términos que a mí me parecen más positivos. Recurre para ello al Gran Motivador de la conducta humana: la cultura, un factor al que quizá el movimiento ecologista no haya prestado toda la atención que debiera. Pues no se trata sólo de “percatarse del límite” (taru wo shiru, expresión japonesa que acabo de aprender en la p. 274), sino también de transformar(se) a partir de ese conocimiento. Así termina el libro: “Has de vivir de otra manera. He de vivir de otra manera. Hemos de vivir de otra manera.” Y hacerlo sin incurrir en la autoayuda fácil, sin un ápice de autocomplacencia (comienza reconociendo que ya es tarde, pero aún así y todo no ceja ni nos deja cejar en el esfuerzo).

Comparto aquí otro descubrimiento del libro, fundamental a mi juicio para entender la obra de Jorge y la transformación que nos propone (de la paranoia a la metanoia, por así decirlo). Estas palabras de Alain Badiou:

Hay, toscamente, dos tendencias principales [en la vieja discusión sobre la verdadera naturaleza de la filosofía. JR]. Para la primera, la filosofía es esencialmente un conocimiento reflexivo. El conocimiento de la verdad en los ámbitos teoréticos, el conocimiento de los valores en los ámbitos prácticos. Y la forma apropiada de la filosofía es la de una escuela. El filósofo es un profesor, como Kant, Hegel, Husserl, Heidegger y tantos otros, incluyéndome a mí, cuando ustedes me llaman bajo el nombre de “Profesor Badiou”.



La segunda posibilidad es que la filosofía no sea realmente un conocimiento, ni teorético ni práctico. Estriba en la transformación directa de un sujeto, es un modo de conversión radical, un cambio completo de vida. Y, consecuentemente, se encuentra muy cerca de la religión, pero exclusivamente a través de medios racionales; muy cerca del amor, pero sin el violento soporte del deseo; muy cerca del compromiso político, pero sin la restricción de una organización centralizada; muy cerca de la potencia de la creación artística, pero sin los medios físicos del arte; muy cerca del conocimiento científico, pero sin el formalismo de las matemáticas y sin los medios empíricos y técnicos de la física. Para esta segunda tendencia, la filosofía no es necesariamente una cuestión de escuela, aprendizaje, transmisión y profesores. Es un envío libre dirigido desde nadie hacia todos. Como Sócrates hablando a los jóvenes en las calles de Atenas; como Descartes escribiendo cartas a la princesa Elizabeth; como Jean-Jacques Rousseau escribiendo sus confesiones; o las obras de Sartre; o como, si me disculpan el toque narcisista, mis propias novelas y obras. La diferencia es que la filosofía ya no es conocimiento, o conocimiento del conocimiento. Es una acción. Uno podría decir que lo que identifica a la filosofía no son las reglas de un discurso, sino la singularidad de un acto. Es este acto el que los enemigos de Sócrates llamaron “la corrupción de los jóvenes”. Y a causa de eso, como ustedes saben, Sócrates fue sentenciado a muerte. “Corromper a los jóvenes” no es, después de todo, un mal nombre para el acto filosófico. Si ustedes entienden adecuadamente el “corromper”. Aquí “corromper” significa enseñar la posibilidad de rechazar cualquier sumisión ciega a las opiniones establecidas. Corromper es dar a los jóvenes algunos medios para cambiar sus mentes acerca de todas las normas sociales; corromper es sustituir la imitación por la discusión y la crítica racional, e incluso, si la cuestión es una cuestión de principios, sustituir la obediencia por la revuelta. Pero esta revuelta no es ni espontánea ni agresiva considerando que es una consecuencia de principios y críticas racionales. En los poemas del gran poeta francés Arthur Rimbaud encontramos la extraña expresión: “Revueltas Lógicas”. Esa es probablemente una buena definición del acto filosófico.

Sunday, February 22, 2015

Un poema de Eduardo Chirinos

Habla Tiresias

FUE UN caluroso mediodía que sorprendí a Minerva 
desnuda en el baño.
Contemplé extasiado su radiante belleza, su altiva 
majestad emergiendo del agua.
Ella se acercó lentamente hacia mí
y posando en mis ojos sus dedos los cerró para siempre.
Ignoraba Minerva el daño que me hacía
pero a cambio puedo ver en las tinieblas
el fuego que devora el corazón del hombre.
Soy Tiresias, a quien llaman Adivino,
aquel que golpeara una noche a la Serpiente
para luego convertirse en mujer. Soy Tiresias
el vidente, a quien llaman Hijo de la Noche.
Dicen que mi mayor virtud es la prudencia.
No lo niego.
La noche me enseñó a revelar lo necesario
y callar el destino que angustia y atormenta al hombre.
¡Cuántas veces he soportado en silencio sus preguntas!
Me han llamado perverso entre perversos
me han acusado de engañar inocentes criaturas,
me han amenazado con la inútil torpeza de los puños.
Claro, mi vejez es venerable y además
¿quién se atrevería a agredir a un pobre ciego?
Una brillante espada de bronce es mi ceguera,
ella me defiende.
La clavo con fijeza donde advierto sus ojos
y ensayo una mirada compasiva, una mueca
que debe ser monstruosa como la verdad que oculto.
A veces me impaciento y caigo en la tentación de
revelarles todo lo que sé,
pero al punto me detengo.
Bastante doloroso es el destino del hombre.
Juro que nadie arrancará de mí una sola palabra.

Eduardo Chirinos Arrieta
Rituales del conocimiento y el sueño (El espejo del agua, 1987).


Monday, February 16, 2015

Un haiku de Susana Benet-en haiku bat

Al dar el pésame,

una lágrima ajena

en mi mejilla.

Doluminak --
bestearen malkoa
nire masailean.

Friday, February 13, 2015

Learning Icelandic

It is hard for me to speak about this book of Basque poems since in my case poetry comes out of the difficulty to speak. It is as if somehow I had been trying to correct my mistakes by writing and rewriting it during the last three years.

Learning Basque is not more difficult than learning Icelandic -- it all depends on the company you keep. My need for reading and writing in any language comes in a large extent from my relationship with the literature, and with the social arrangements that make it thrive or decay.  In different ways, Iceland has proved resilient and occasionally flourishing through the centuries and so has the Basque Country. What can we learn from each other? Some poems in this collection explicitly address the connection between both cultures, as when I recreate the Spánverjavígin saga passage in which Jón the Learned sympathetically describes the tragic ending of the relationship between Basque whalers and Icelanders in 1615.

The title comes from an homonymous poem by Bill Holm, which I translated because it speaks about the joys and dangers of learning a new language -- Icelandic in his case, Basque in mine. This is the original, from The Dead Get by with Everything (Milkweed, 1991):
For a week I say nothing,
understand only a little.
Without words, I’m lighter;
float around more
than I have for years.
Give me an order...
I’ll walk away,
over the cliff, smiling. 
The book launches a voyage from the my hometown to Iceland, through France, England, Wales, and Ireland. It has been published thanks to Ur Apalategi (here with me in the book presentation), who lives at the other side of the frontier. That is why the voyage begins in Behobia, right on the border, with a popular run towards Donostia - San Sebastian. There it goes two centuries back in time, to unearth some traces of the 1813 war.

History is present in the book from the beginning. I have tried to balance its weight with a photographic attitude, including some “minimalist landscapes” (as Ekhiñe Egiguren says).  The poems attempt a conversation between place and page, a dance in which language takes us from the local to the global and back. The second section moves from the social into the personal by a meditation on family relationships and the habits, addictions and rituals that make up “the heart’s boarding school”.  The central section is called “lava/land”, a metaphor for the liquid/solid dynamics of both language and society. Here the references to Iceland, a country that thanks to generous friends I have visited a few times since the year 2000, are more explicit.

In the last section, “at the University of Far Away”, the book recapitulates its central theme: learning rather than mourning or anything else. Crises teach. Not unlike aging, learning from crises is about opening a space for new possibilities with a limited number of resources -- about fulfilling what I call “Beckett’s promise”. (In a letter to Shainberg, Samuel Beckett wrote that “A child needs to make a sand castle even though it makes no sense. In old age, with only a few grains of sand one has the greatest possibility.”)

Writing and publishing poetry make as much sense as building castles in the sand. They might disappear with the next wave or the next crisis. But the need remains to do something with those few grains that we have at hand -- even if it is the left hand, it can be used to wave hello and say thanks. To make more with less, I have strived for variety in themes but also formally. There are traditional Basque forms, but also foreign ones such a triolets and sonnets. There is also free verse, found poetry, journal entries, prose poems, aphorisms, and a homage to Seamus Heaney.