Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Thursday, May 14, 2015

Literaktum en Loiola: Rikardo Arregi

En otro lugar tengo dicho que la de Rikardo Arregi Diaz de Heredia es una poética hecha de reticencia y lucidez a partes iguales: la de alguien que conoce perfectamente los riesgos de la poesía y se resiste a incurrir en los tópicos, pero que no obstante acaba por hacer poemas magníficos, de una pieza, con y sobre o a pesar de los peligros que acechan en el oficio. Un buen ejemplo sería uno reciente en el que acepta por fin escribir sobre mariposas... a petición expresa de las interesadas. Pero como estamos en Literaktum (en Benartegi Loiola), yo quería hablar del locus amoenus: otro tema que no le es ajeno, ya que aparece en su obra por lo menos desde Hari hauskorrak (Erein, 1993).

También es memorable su poema “66 versos en la ciudad sitiada” (Kartografia, Alberdania, 1998), en el que superpone Sarajevo y Vitoria-Gasteiz. Y basta hojear la primera parte de su último libro, Bitan esan beharra (Alberdania, 2012), para comprobar que es un poeta especialmente atento al paisaje. Hay poemas sobre las tormentas, las palmeras urbanas, Buenos Aires, los gorriones, el mobiliario urbano, los matices de la luz en el cielo, las casas que se ven desde el autobús, las calles de su ciudad, los tilos de la plaza… y, naturalmente, este que copio aquí en la sabia versión de Angel Erro:

LUGAR AMENO

Conozco en esta tierra
un lugar ameno, ameno y real,
pequeño paraíso bajo el cielo.
No os diré dónde se halla
o dejaría en el acto de serlo.
Incluso yo ahora mismo
difícilmente sabría encontrarlo.

Allá los murmullos del arroyuelo,
del viento y de los pájaros
por entre el aire flotan armoniosos,
junto a las abejas y otros insectos:
avispas, cigarras y saltamontes.

Cuenta con una sombra generosa
destinada al descanso de los cuerpos,
piedras y algo de hierba
para recostarse o estar sentado.
Unas pendientes casi verticales
lo protegen, por lo que es territorio
sagrado, hortus conclusus,
para los elegidos por Amor.

Cuelgan cerezas, peras,
higos, manzanas de todas las clases,
albérchigos, ciruelas,
racimos de uvas que colman el hambre
de los cuerpos, puesto que este lugar
no lo levantó la naturaleza
solamente; las manos
también se han afanado.

Un sinfín de deliciosos aromas
pulmones y sentidos maravillan
hasta el delirio en cada bocanada.
Las manos todo quisieran tocarlo,
espina o terciopelo o epidermis,
por sentir certeza de la materia.

Todo lo que leí
en los libros antiguos
consideré siempre una fantasía,
pero rendido ahora
he de admitir que en esta tierra existe
un lugar ameno, ameno y real.

Cuando cruzo la puerta y de él salgo
se activa la nostalgia,
preservaré este polvo de las botas
a fin de perpetuar un recuerdo.
Si inclino la cabeza no es tristeza,
tan solo busco entre el polvo dorado
algún vestigio de un lugar ameno.


Rikardo Arregi
Traducción de Angel Erro en Debe decirse dos veces, Salto de Página, 2014





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