Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Sunday, November 15, 2015

Regreso a Walden

Cuando The New Yorker publica “La escoria de la laguna” [Pond Scum], un artículo sobre la “miopía moral” de Thoreau, uno sabe que ha llegado el momento de volver a leer Walden y de escribir en este blog. El artículo conjuga los sospechosos habituales: escapismo, frialdad, inmadurez; Thoreau juega a las casitas [Cabin Porn]. Y omite las verdaderas razones para leerle: no como guía moral, sino como ejemplo de en qué consiste la ética: fundamentalmente, en encontrar una vía para conocerse a uno mismo, que no para otra cosa se fue Thoreau a Walden. Porque, y esto no ha cambiado desde los tiempos de Marco Aurelio, el diario sigue siendo la herramienta para practicar la escritura de sí y la atención a lo que nos rodea.

A la periodista del New Yorker le repetiría lo que me dijo Stanley Cavell una noche de julio de 2008 en Brookline, Boston. “Compared to Thoreau, Heidegger is a vulgar philosopher.” Todavía no sé dónde puso el énfasis, si en vulgar philosopher o en vulgar philosopher. Dependiendo de eso, Heidegger sería sólo un vulgar filósofo, y Thoreau algo más, o simplemente un filósofo vulgar, y Thoreau un filósofo especial. Habrá que seguir leyendo para saberlo.


3 comments:

  1. Hace unos meses escuché un comentario relativo a Thoreau por parte de un tertuliano de uno de esos debates políticos tan sumamente superficiales a los que nos tienen acostumbrados en televisión. Venía a decir que Thoreau era un personaje irrelevante en la literatura americana, de profundidad intelectual más bien escasa, un típico anarquista y un antisocial, cuyos textos poco menos que sólo interesaban hoy a cuatro frikis ecologistas de la 'New age'. Así, tal cual. ¡Y se quedó tan ancho!

    No recuerdo cómo salió a colación en el debate la figura de Thoreau, pero me pareció que el tertuliano sabía de lo que hablaba. Al menos, parecía haber leído de Thoreau algo más que 'Desobediencia civil'.

    Admito que me sorprendió su comentario. Sin duda también había leido 'Walden', lo que me sorprendió todavía más. ¿Acaso sea cierto que hay formas de conocimiento vedadas a algunas personas? Quizás tenga que ver con que no todas tenemos la misma sensibildiad intelectual, una cualidad ésta de la sensibilidad que no sabría muy bien donde situar, si en la dimensión biológica o en la estrictamente educativa (o ambas conjuntamente).

    En todo caso, lo cierto es que, independientemente de lo muy leída o muy inteligente que pueda parecernos una persona, existe la más que probable posibilidad de que resulte ser alguien completamente impermeable a toda forma de filosofía no convencional. En este sentido, no me extraña que haya personas que nada útil encuentren en la lectura de Thoreau.

    Al artículo de Kathryn Schulz en 'The New Yorker' le dedicaron en su día una crítica en el blog de la Thoreau Farm que suscitó algunos comentarios: A Reply to Pond Scum – a critique of Thoreau in the New Yorker.

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  2. Gracias, Daniel. Tu comentario mejora mucho mi apresurada entrada de ayer. Hoy no voy a poder, pero espero responderte pronto y largo. Mientras tanto, un abrazo.

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  3. Bueno, Daniel, pues no ha sido ni pronto ni largo. En lugar de cocear a Schulz, que ya lo han hecho los amigos de Concord, he escrito otra entrada sobre los caballos de Thoreau. Pero gracias por el comentario, y que siga el debate.

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