Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Sunday, April 3, 2016

Un haiku (o dos) al vuelo

Lo mejor de dar un libro al mundo es lo mucho que te devuelven quienes lo leen; esos son sus verdaderos royalties. Es lo que nos está pasando con el Volar de Thoreau, y aquí os traigo la última anécdota como prueba. Desde Logroño, vía su blog, Francisco Gestal nos advirtió de que había un haiku escondido en este apunte:


Ciertamente, lo tiene casi todo para serlo: las 17 sílabas en su presentación habitual (5-7-5) y la nota estacional [kigo] que pone el azulejo, que es ave de primavera. Para ser ortodoxo sólo le falta el “corte” [kireji], ese término que suele separar dos ideas o imágenes inesperadas. Pero algo de esa yuxtaposición existe entre el azul del azulejo y el azul del cielo, micro y macro haciéndose uno en ese ave única que vio y anotó Thoreau en un mes como este.

Se lo comentamos a Eduardo Jordá, el traductor, quien nos aclaró que no había sido deliberado (pero la sorpresa tampoco fue tanta, pues le gusta mucho el género, así que la casualidad estaba en cierta forma predeterminada). Pero lo mejor es que no es el único haiku detectado por Francisco. También está este otro:


El haiku del camachuelo no es tan ortodoxo, empezando con su distribución en 5-5-7, y también porque no tiene kireji. Podría ser un senryu o haiku no-estacional, a menudo humorístico; pero se acerca el haiku tradicional por mantener cierta yuxtaposición o contraste, esta vez entre el camachuelo y Emerson, que legalmente fue el dueño de los árboles y, es de suponer, de aquello que cobijasen. Cuando J. I. Foronda y yo preparamos la edición, seleccioné el pasaje porque ese sencillo y escueto “Purple finch sings on R. W. E.'s trees” es por un lado completamente factual y objetivo, pero al mismo tiempo no deja de transmitir cierta ironía muy típica del tío Henry: ¿de quién son los árboles, de Emerson o de Thoreau? Emerson los poseyó en propiedad, pero Thoreau los disfrutó en usufructo, y conservó para siempre el canto sin dueño del camachuelo que los habitó un día de abril. Esos árboles son ya para siempre suyos, es decir, nuestros.


Aprovecho para invitaros a las últimas presentaciones en la gira norte de Volar, que tendremos el sábado 9 a mediodía en la librería-kulturlab Garoa (Zabaleta 34, Donostia) y a las 16:00 en el museo Ur mara (Alkiza). Allí seguiremos descubriendo cosas que no sabíamos de este libro y de sus protagonistas.







3 comments:

  1. “Purple finch sings on R. W. E.'s trees” suena precioso. Como para ser cantado.

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  2. Sí, casi da pena traducirlo, pero si no lo hubiéramos hecho no hubiera salido el haiku… ;-)

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