Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Tuesday, November 15, 2016

Thoreau como filósofo impuro

Vamos a hacer algunas sesiones de comentario colectivo del libro de Marina Garcés, que tan bien argumenta que la filosofía no es útil ni inútil, sino que es simplemente necesaria. Es necesaria para la vida concreta de cada cual y para la colectiva de las sociedades, pero la filosofía no puede ya pretender construir sistemas únicos ni salvar el mundo. Lo que necesitamos es vislumbrar un mundo común, cuidar los ecosistemas sociales y personales que propician el pensamiento y así salvar la posibilidad de una experiencia capaz de mantener vivas las cuestiones relevantes de nuestro tiempo. ¿Cómo? Generando un sentido para lo que hacemos, conquistando una nueva confianza, crítica y tentativa, en nuestra capacidad para relacionarnos con lo que ignoramos, y aceptando como filosóficas prácticas de expresión, encuentro y creación que no cabrían en las aulas del sistema universitario.

Dicho sea de paso, Thoreau también representa dos características de dos fenómenos visibles en la filosofía hoy, tal como los describe Garcés: la dispersión y precarización del conocimiento.

Dice Garcés que la actual condición, cada vez más precaria, de quienes se dedican a la filosofía “promete un giro en el que pensar desde la necesidad y desde la alianza con otros saberes e intereses que tradicionalmente habían quedado fuera, por innobles, del cerco filosófico.” (101) Ciertamente, el trabajo de filosofar hoy “se dispersa en una multiplicidad de intervenciones, de formatos y de registros difíciles de organizar bajo el concepto clásico de ‘obra’. Más que un producto con límites claros, la obra se convierte en un obrar que atraviesa territorios muy diversos. Así, los límites entre la filosofía y la no-filosofía se rozan por fuerza. La filosofía pura se contamina. Bajo riesgo de convertirse en prologuista o comentarista de cualquier tipo de actividad social o cultural, se abre también la posibilidad de ir al encuentro de los problemas comunes que verdaderamente necesitan ser pensados.” (100)

Eso ya lo hizo Thoreau mediante sus artículos y libros (sin género, o en ese territorio libre entre el ensayo y la literatura confesional o de viajes), pero también mediante la correspondencia epistolar, las conversaciones a la vera del camino, la recogida de datos y especímenes naturales, el activismo antiesclavista, la enseñanza formal e informal... Thoreau traspasó cercados y fronteras disciplinares por necesidad, pero también por convicción.

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