Imago lacus

The picture above was taken by a dear friend, the American poet Debra Kang Dean (please do not use it without permission). I met Debra three years before, when I went to Walden to work with his late husband Brad, a great Thoreau scholar. Once we spent hours tracking this quotation: "Some men go fishing all their lives without ever realizing it's not fish they are after." We concluded that Thoreau never wrote it, but si non è vero...

Sunday, August 28, 2016

Trespassing

Tras la guerra civil norteamericana, la producción industrial de alambre de espino hizo posible parcelar todo el territorio de la Unión, y con el tiempo la jurisprudencia del Tribunal Supremo avaló la doctrina en la que allí donde hay un acuerdo compartido, las personas pueden pasar por una propiedad privada, pero no si hay un cartel que indique lo contrario. Colocando el cartel de No Trespassing, los propietarios tienen derecho a excluir de sus tierras a cualquier otra persona, y así quedan protegidos ante cualquier denuncia por daños sufridos por los paseantes. Por lo tanto, si alguien no tiene tierras (o amigos que las posean) o un parque nacional o sendero autorizado a mano, no hay manera legal de hacer una caminata larga.

El propio Thoreau no ocupó ilegalmente el terreno en el que construyó su célebre casita a orillas del lago Walden, y en la que vivió mientras escribía el primer borrador de Walden; fue su amigo Ralph Waldo Emerson quien le cedió el derecho a usarlo. Pero algunos de sus seguidores sí han tenido que infringir la ley para emular su experimento. Uno de ellos es un joven escritor, Ken Ilgunas, que ha obtenido cierta fama con su primer libro, Walden on Wheels (2013). En esta narración autobiográfica cuenta cómo se las arregló para vivir durante sus dos cursos de postgrado en la Universidad de Brown (2009-2011) en una furgoneta en el aparcamiento del campus. Tenía permiso para aparcar, pero no para pernoctar, así que inicialmente tuvo que pasar esos dos años intentando pasar desapercibido; no lo consiguió, pero lo importante es que sí logró su objetivo de graduarse sin endeudarse, consiguiendo además publicar su experiencia de «Walden sobre ruedas». Las alusiones al Walden original son patentes en todo el libro; traduzco aquí su último párrafo:

Sabía por fe y por experiencia que estaría bien si vivía de manera sencilla y con una carga ligera. Sabía que estaría bien si me considerase siempre un estudiante, ya fuera entre las paredes del aula o a pie en la universidad del aire libre. Y sobre todo sabía que estaría bien si escuchaba esa voz interior, tan a menudo silenciada, ese susurro silvestre que te dice cuando menos te lo esperas y más lo necesitas: «A por ello».

Ilgunas recientemente ha publicado otra experiencia en el que la conjunción caminar-desobedecer reaparece de manera más explícita. En su segundo libro, Trespassing across America (2016), Ilgunas relata una caminata de cuatro meses y medio desde Canadá hasta el Golfo de México, a través del centro de los EE.UU. y siguiendo la polémica construcción del oleoducto Keystone XL: un proyecto de duplicar y ampliar el oleoducto Keystone, ya existente, que había generado una encendida polémica entre posiciones proteccionistas y desarrollistas, y entre movimientos ecologistas y negacionistas con la cuestión de fondo del cambio climático.

Además de documentar su viaje en video y mediante su blog, Ilgunas emprende en este segundo libro una investigación sobre los dilemas éticos de las sociedades desarrolladas. Ilgunas se consideraba un ecologista pero también quería entender la situación mejor, y para ello se decidió a hablar con la gente que vive en las tierras por donde pasaría el oleoducto y entender su apoyo a la construcción de lo que a él le parecía una monstruosidad. Siguiendo los mismos principios de austeridad thoreauviana con los que experimentó en su primer libro, Ilgunas documentó su ruta de casi tres mil kilómetros siguiendo el proyecto del nuevo oleoducto. En su mayor parte, la ruta le obligaba a entrar en propiedad privada, con y sin permiso, por lo que los conflictos con vacas, perros, cazadores, propietarios y policías fueron frecuentes, pero también las oportunidades de recibir solidaridad y ayuda. La caminata se hizo en invierno de 2013, cuando el oleoducto todavía estaba en construcción y era objeto de un encarnizado debate social, político y jurídico. Poco antes de ser publicado el libro, en noviembre de 2015, el presidente Obama rechazó el proyecto tras más de seis años de discusión.

Tuesday, August 23, 2016

México salvaje


Caminando por Ciudad de México (CDMX, antes México DF) gracias a mi colega Jorge Linares he podido admirar algunos de los magníficos murales de la escuela de Rivera, Siqueiros y otros, pero también pude advertir que el arte urbano continua hoy esa tradición en esta gran ciudad. Así que en una librería de la colonia Roma compré un manual de “guerrilla artística”, una introducción al espíritu y las técnicas del arte publico independiente (street art, arte urbano) y al abrirlo en casa me encontré con una cita del mismísimo Thoreau:
It is something to be able to paint a particular picture, or to carve a statue, and so to make a few objects beautiful; but it is far more glorious to carve and paint the very atmosphere and medium through which we look, which morally we can do. To affect the quality of the day, that is the highest of arts. 
En la versión guerrillera se elimina la apostilla que declara que influir en la calidad del día es “cosa que moralmente podemos hacer”, pero el texto de Walden sigue siendo perfectamente aplicable al arte urbano:
 
Ya es algo poder pintar un cuadro particular, esculpir una estatua o, en fin, hacer bellos algunos objetos; sin embargo, es mucho más glorioso esculpir o pintar la atmósfera, el medio a través del cual nos miramos. Influir en la calidad del día: esa es la más elevada de las artes. 
Sorprende comprobar la vigencia de un texto publicado en 1854 y su relevancia para la cultura contemporánea. Ese pasaje tan central de Walden está precedido por una invitación a “volver a despertar” y “mantenernos despiertos” por una esperanza en la capacidad humana de mejorar nuestras vidas. En otro pasaje, Thoreau relata cómo se comunicaba con las personas que venían de visita pero no lo encontraban en casa: escribiendo pequeños y efímeros graffiti en las hojas caídas. Era muy consciente de la expectación causada en su entorno por su experimento en Walden, que podría considerarse una forma de performance pública; una vez más, prescindiendo de las obras de arte al uso, Thoreau nos invita a reactivar la conexión entre ética y estética, y a reapropiarnos del paisaje, ese «medio a través del cual nos miramos».


También del paisaje urbano, pues aunque la abrumadora densidad semiótica de una ciudad --especialmente si tiene las dimensiones de CDMX-- nos invite a desconectar, a mirar sin ver, el street art implica cocreación, porque se infiltra en la vida cotidiana de quien lo ve. Así, el arte público independiente se convierte en un despertador, un artefacto que nos vuelve conscientes del entorno y  alimenta la conexión con él mediante la sorpresa generada por la obra. A esa extrañeza radical Thoreau lo llamaba «lo salvaje» (the wild).


Smith, Keri. (2016) Guerrilla Art Kit, Ciudad de México, Paidós.
Imágenes: @StreetArtDF